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Vivir la vida al máximo, ¿qué significa?

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El otro día, como siempre, se me dio por poner música en youtube mientras trabajaba. Me llamó la atención que en dos de los vídeos la canción comenzaba con personas que teóricamente vivían la vida al máximo o añoraban hacerlo. Todas las imágenes se remitían a deportes extremos, viajes por el mundo o subirse a todas las montañas rusas y juegos de algún parque perdido.
Quien no haya soñado alguna vez hacer algo semejante, está mintiendo. Cine, publicidad, etc. nos dictan muchas veces que las vidas interesantes son las que están llenas de adrenalina y «emoción» y en alguna medida siempre pega en nuestro inconsciente. Sin embargo me pregunto cuántas personas por esta imagen de «vivir al máximo de esa manera» no terminan condicionados y poco menos que insatisfechas con sus vidas aun cuando tienen tanto por alegrarse y disfrutar. Cuidado, no estoy diciendo que esos sueños no son válidos o que son superficiales; simplemente me refiero a que muchas veces no nos dejan opción a elegir cosas más sencillas de la vida como disfrutar una cena con amigos, reírte hasta que se te parta la panza o dedicarte a lo que realmente te gusta aun cuando no ganes millones.

Recuerdo ese dicho de Jung, «lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma» porque me parece que encierra una de las verdades más importantes de la vida. Cuando no somos nosotros quienes decidimos sobre lo que realmente queremos y dejamos que los demás decidan sobre nosotros y nuestro estilo de vida, estamos sometiéndonos. Es perder nuestro propio poder interior que incita a culpar siempre a los demás de las cosas que hacemos mal o nos insatisface.

 

La verdadera naturaleza de vivir al máximo

Me encanta la frase que dice «Tenemos dos vidas, la segunda empieza cuando nos damos cuenta que solo hay una«, y es triste ver cómo hay personas que nunca llegan a la segunda o que necesitan pasar por un riesgo de muerte para reconocerlo.

Si hay algo tremendo que hace la escuela, y en consecuencia la sociedad toda, es no dar lugar a las opciones personales, al crecimiento interior y, sobre todo, al desarrollo espiritual de los niños. Encontrar el verdadero significado de la vida en nuestro propio camino es increíblemente difícil pero no imposible. El preguntarse para qué venimos a este mundo es mucho más sano, aunque cause angustia muchas veces, que no planteárselo en absoluto e ir por este mundo como vagando con anteojeras. Y yo no sé si mis hijos alguna vez descubrirán para qué están en este mundo, pero sí me interesa que al menos se lo planteen mientras disfrutan de las pequeñas cosas de esta vida.

«Es cuando se disfrutan las pequeñas cosas de la vida que te animas a pelear por las más grandes».

Después de todo, cuántas personas conocemos que no son capaces de disfrutar los momentos más simples y se focalizan en aquello que no tienen y una vez que lo consiguen no pueden disfrutarlo. El mejor ejemplo son las celebridades. La mayoría de ellas no pueden manejar el éxito o la popularidad, la presión por acomodarse a esa idea de «perfección» a la que el público los somete. Se requiere de mucha madurez emocional para saber dónde uno está parado.

 

Vivir al Máximo, pero de conciencia

La felicidad es diferente para cada uno, pero sí creo firmemente que aquellos que solo la buscan generando meramente adrenalina- algo reconocidamente físico y biológico- no siempre la terminan encontrando. Es igual a sus opuestos, esas personas que se imponen la «responsabilidad» de mantener un trabajo que detestan solo porque «tienen que hacerlo» porque «no tienen otra opción». Personas que a la larga terminan su vida apenas se jubilan porque no saben qué más hacer, se aburren. Irónicamente muchas de ellas terminan dando lástima a los demás cuando se deprimen porque «eran tan activas!».

Como siempre insisto, sé que la realidad de muchas familias no es igual a la mía y que realmente a veces hay circunstancias que no son nada fáciles de cambiar; pero me da mucha pena escuchar o leer comentarios de mamás o papás que expresan «lo terrible que es la rutina  que esta sociedad nos obliga a llevar», poniendo afuera la posibilidad de cambio. Son por lo general padres que trabajan incontable cantidad de horas y que reconocen que cuando vuelven a su casa están demasiado cansados para hacer cosas con sus hijos. Y lo peor que muchas veces lo dicen como una manera casi de justificarse.

Ojalá yo pudiera dar alguna receta clave, fácil y mágica sobre cómo cambiar esa realidad; pero perdón, no puedo. Lamento decir que si estás leyendo esto y sentís que tu vida es un cúmulo de situaciones, responsabilidades y actividades que no te están dejando ser feliz, la solución no viene de afuera. Nadie nos puede cambiar la vida porque hasta para ganar la lotería hay que jugar asiduamente los mismos números todas las semanas.

«Para mi vivir al  máximo es vivir con el mayor grado de conciencia que pueda.»

Así me lo expresaba José en  Facebook y tiene toda la razón. Vivir al máximo es justamente ser conscientes del hoy y disfrutar primero el ahora. El ayer no lo podemos cambiar, el mañana no existe en realidad y lo único que nos queda es el hoy. Más allá de nuestros sueños, objetivos, metas, etc a alcanzar; hoy primero se necesita el primer paso.

No quiero parecer un derroche de frases hechas pero es así, todo gran viaje empieza con un paso. Si queremos que nuestros hijos sean felices, primero tenemos que serlo nosotros. ¿Pero cómo?, eligiendo ser felices. A veces es mejor aprender a relajarse jugando 5 minutos de cartas con nuestros hijos que mirando la novela. Cinco minutos que pierdas en este sentido de tu programa favorito, de estar en facebook o de ponerte instantáneamente a limpiar y cocinar como poseído puede cambiar tu vida.

Porque el día que llegues a tu casa y tus hijos ni se levanten de donde están para venir a saludarte o te des cuenta que están enfrascados en sus cosas sin siquiera percibir que estás… ese día ya podría ser tarde.

Si estás ya educando en casa y ves que no quieren hacer actividades que propongas o no se quieren despegar de la PC, evalúa que pasa con vos. ¿No será que también estás todo el día en la pc?, ¿no será que no tenés vos mism@ intereses o pasiones en las que ellos te vean entusiasmad@ y disfrutando?

Los niños son nuestros espejos. Sé feliz para que ellos lo sean. No vivas una vida de la que tengas que quejarte porque ellos seguirán tus pasos aun cuando lo que hagan o tengan sea suficiente para ser felices.

 

Paula Lago

Ex docente, siempre autodidacta y curiosa. Desde que inicié este camino mi vida ha cambiado rotundamente; me ha re-conectado con mi propio entusiasmo por el aprendizaje.
Amo la fotografía , la música , la literatura.
Ah! , también leo el tarot

4 Comments

  1. Hola, me encanto leerte, te encuentro toda la razón. Y también a Silvana que comento mas arriba. Aunque a veces la persona puede no saber como salir de este sistema. Por eso se agradecen tanto todas estas opiniones que se comparten en internet.

    • Gracias Gemma, salir del sistema puede parecer difícil pero créeme que es cuestión de tomar la decisión, animarse. No se pierde nada porque el sistema, de última siempre te vuelve a recibir con los brazos abiertos. No se pierde nada, se gana muchísimo! Ánimos!

  2. Un post maravillosamente crudo y movilizador. No voy a agregar mucho a lo que expresaste con tanta maestría, porque sería redundar. Me quedo con todo, pero la idea que más me gusta es con la que más me identifico y es la de que si quieres que tus hijos sean felices, (cosa que quiere todo padre), es imprescindible ser feliz uno y, empezar por cultivar nuestra faceta interna, para que nuestros hijos puedan tomar el ejemplo.

    Sin viaje interior, sin espiritualidad (que es bien distinto a religiosidad), no hay posibilidad de que la felicidad se instale en tu vida, hagas lo que hagas.

    El camino interior de auto-conocimiento, de aceptación, de comprensión y de evolución, logra la maravilla de que seas feliz en todo momento, a toda hora, en forma permanente e incondicionalmente. Cuando eres feliz, no existe nada, ninguna circunstancia o situación que pueda robarte la felicidad que mora en ti. Una tormenta puede arrasar con todas tus pertenencias, puedes estar escaso de dinero, puedes discutir con alguien querido o lo que sea… pero nada hará que dejes de ser feliz. Serás tan feliz como siempre, con un desafío para resolver y nada más.

    Me encantóooooooo!!!

    Cariños

    Silvana

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