La ilusión de la pertenencia

Cuando la presión de mantenerse "conectado" se vuelve abrumadora

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Hace unos años atrás tomé la firme decisión de borrar mi cuenta de facebook y con ella la página de educo en casa que por aquel entonces contaba con cerca de 12000 seguidores. No fue fácil pero sobreviví a pesar de esa sensación injustificada de quedar “desconectada” de todo , denominado hoy día como FOMO (Fear of Missing Out o “temor a perderse algo”, en castellano). Por aquel entonces Instagram  era una red social que aun mantenía su sello personal por la cual la había elegido; un mix encantador de imagen y texto y por eso resolví quedarme ahí.

Nadie puede negar que las redes sociales se han convertido en una parte integral de nuestras vidas pero es una ilusión pensar que a pesar de su aspecto SOCIAL, es realmente  una RED . Estas plataformas, y especialmente todo lo relacionado con META, han creado una ilusión de pertenencia, nos venden que si no estamos presentes en ellas, nos estamos perdiendo de algo importante. Sin embargo, he descubierto que la verdadera conexión y el sentido de pertenencia se encuentran en las relaciones reales, en los momentos compartidos cara a cara y en las conversaciones significativas que hoy por hoy ya casi se van dejando de lado. Se dejan de lado cuando aun estando cara a cara seguimos pendientes de nuestro móvil.

No me quejo de lo virtual, ya que no me canso de decir que internet me ha hecho conocer gente maravillosa, me dio la posibilidad de educarme y trabajar, me ha regalado conexiones emocionalmente profundas con gente físicamente distante. Sin embargo, siento que ahora todo en las redes es de una velocidad alarmante, sobre estimula,  es como estar gritando a través del vidrio de una tienda.

Ahora es fácil que te agredan en vez de dialogar, que te juzguen antes de preguntar, que te copien en vez de crear y la verdad me cansé. Me cansé de ver cómo Instagram se ha convertido en un espejo donde todos se miran engolosinados, se exponen y lo peor…¡que exponen a sus hijos sin medir las consecuencias futuras de ello! Cuidado porque yo casi he caído en lo mismo en su momento.

 El peso de la conexión constante

Estar todo el día trabajando frente a una pantalla cansa bastante y trae aparejado problemas físicos , como es el tema de la columna o la vista; pero psicológicamente también pesa. Uno de los mayores desafíos al abandonar Instagram y Facebook es la sensación , como decía, de quedarse afuera de todo. Estas plataformas han creado una ilusión de pertenencia, haciéndonos creer que si no estamos presentes en ellas, nos estamos perdiendo de algo importante. Y todos sabemos que no es así pero nos justificamos con frases como  “solo la uso para saber de mi familia que vive lejos”, “yo apenas entro y para ver las noticias” , “solo sigo a los que me aportan” y un sin fin de cosas más. Y sí, yo también lo digo y me doy cuenta que no es tan así. Está diseñado para que creas que es así y te quedes, para que ellos puedan seguir exprimiendo tus datos y hábitos y te puedan seguir vendiendo.

Y acá es donde entro a sentirme culpable de sostener algo que entiendo, se y confirmo que es lo más capitalista y deshumano del mundo. Si tengo otras herramientas pues usaré otras.

Reconectando con lo esencial

He hecho una encuesta en el  canal de Whassap  y la mayoría respondió que se informa con Instagram y YouTube. De estas dos, al menos esta última permite tener un canal de mejor calidad al poder ofrecer videos más largos, podcasts y directos más extensos; pero siento que le queda poco puesto que le están dando mucho valor a los “shorts”; otra vez la inmediatez.

La belleza ignorada

Ahora que no me meto tanto y que me he decidido hace ya bastante desinstalar de mi celu toda aplicación que no me aporte, encuentro  más tiempo para dedicarme a mis pasiones, como leer y escribir. Me he dado cuenta de que vivir en el momento presente es mucho más enriquecedor que estar constantemente preocupada por lo que ocurre en las vidas digitales de los demás. Y ni hablar del poder observar con mis ojos la vida real y no otra vez a través  de una pantalla.

El otro día pasamos por un bellísimo campo de girasoles. No sé bien por qué pero AMO los girasoles. Me parecen la flor más hermosa y a veces según su postura más  tristes del mundo y eso para mi les da un valor doble. Pues ahí estaba yo cámara en mano sacándole  fotos apurada y volviéndome a subir al auto para llegar a casa. Cuando estaba compartiendo esas fotos en mi estado de Whassap me dio ganas de llorar. Vi una escena de película pero yo no lo registré. Solo tomé una foto de un momento invaluable , momento que hasta me regalaba aroma y tacto no solo imagen. La dejé ir.

Superando los desafíos

No puedo negar que la desintoxicación digital es un desafío, por eso es “desintoxicación” con todas las letras.

Al principio, da la sensación de estar perdiéndose de algo o de  todo  y nos enfrentamos a la incomodidad de no tener la distracción constante . Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, me doy cuenta de que mi felicidad y bienestar no dependen de los likes y comentarios , sino de mi relación conmigo misma y con las personas que realmente importan en mi vida como mis hijos.

Quiero valorar más el tiempo y la atención que dedico a las cosas que realmente importan en mi vida. Me he dado cuenta de que la verdadera conexión y el sentido de pertenencia se encuentran en las relaciones reales y en vivir en el presente. Si estás considerando tomar un descanso de las redes sociales, te animo a hacerlo.

No estoy diciendo que me voy a desaparecer sino que he decidido concentrar mis vías de contacto a través de lo que me gusta que es el escribir (el blog y la lista de suscriptores) y los podcast que hasta ahora no pude seguir disciplinadamente ofreciendo. ¡No se puede estar en todo!

Se que quizá desconectarse por completo de las redes sociales es demasiado drástico, por eso estoy limitando gradualmente mi exposición. He desinstalado como contaba las apps y a lo sumo entro de vez en cuando por la pc. Establecí  momentos específicos  para revisar mis cuentas y así mantener un equilibrio y reducir la sensación de estar perdiéndome de algo importante.

Este año quiero dedicarlo a lo que me apasiona y a vivir cada segundo el presente, quiero ESTAR presente. No quiero estar pensando constantemente en la foto, el vídeo, el registro del momento divertido, el “estado”, la “story”, el Storytime. Todas palabras que solo reafirman que seguimos colonizados sin darnos cuenta; ¡o peor! sin que nos importe a pesar de que sí lo hacemos.

Paula Lago

Profe de letras, librera, amante de la fotografía, la música y el arte en general. Practicante de Jin Shin Jyutsu.
Ya 11 años educando en casa. Si quieres saber más , pasate por acá

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