Atrás

Homeschooling y motivación del adulto

No sé si les está pasando a todos, pero me llama la atención con cuántas mamás estoy hablando que me plantean la falta total de ganas de hacer cosas. Todo les parece cuesta arriba y más de una me reconoció que estaba pensando volver al cole.

Yo me quedo de una pieza porque aun cuando tengo hijos ya grandes, me está pasando parecido. Al principio pensé que era la bronquitis que nos tocó atravesar las semanas pasadas, fuimos cayendo como piezas de dominó y al menos en mi caso no tuve tiempo de recuperarme como hubiera querido. Pero no. Me di cuenta que antes de la gripe ya venía pidiendo pista. Bastante agotada, desganada para todo y por momentos medio bajón. Y así como habíamos hablado de la motivación para aprender, me pareció oportuno agregar esto de nuestra motivación, la motivación del que acompaña que es tan importante como la de nuestros hijos.

Es de entender que al compaginar la educación en nuestro día a día, haya momentos de transición. No me canso de decir que el primer año o incluso los dos primeros años educando en casa suelen parecernos un caos porque es lógico que nos cueste encontrar un balance entre vida doméstica en general y la parte “escolar” por el otro. Cuando pareciera que encontramos la rutina y dinámica justo para nosotros, todo cambia, los chicos crecen o la vida te pasa factura con desafíos y ahí vamos de nuevo intentando encontrar el equilibrio aparentemente perdido. Eso no es malo, justamente lo hermoso del educar en casa es que podemos tener algo mucho más orgánico que la rigidez que plantea un aula. Podemos cambiar todo según nuestra necesidad.

En el caso del adulto creo que obviamente la motivación depende de las necesidades personales más allá de lo académico. Muchas veces solemos ver la educación en casa como un proyecto de vida pero cuando ese proyecto está tan aceitado podemos sentir algo así como una especie de “comezón del séptimo año” y no percibimos cuál es el problema real sobre el por qué nos desmotivamos. Veamos algunas pocas opciones para pensar:

Rutina

Es importante tener un orden, una rutina, enseñarle hábitos a nuestros hijos; pero quizá no nos damos cuenta que si somos muy rígidos y no vemos la necesidad de plantear cambios de cosas que no nos están funcionando, el estrés (muchas veces inconsciente) nos juega en contra. Puede que no veamos que nuestros hijos ya van creciendo y tienen otros intereses, o quizá nos encontramos con obstáculos que no estamos preparados para saber cómo sortear y no buscamos ayuda, etc. Puede ser incluso que nos encanta la educación libre y ahora mi adolescente quiere algo más estructurado, o al revés. Identificar qué cosas de nuestra rutina no está funcionando es elemental.

Una de las mamás me comentaba que por cuestiones de presupuesto y de horarios había decidido dejar de ir a pilates, algo que extrañaba mucho. Ahora se sentía siempre cansada, adolorida del cuerpo, sentía que se había avejentado una década completa. Le pregunté qué hacía aparte de pilates y me dijo que nada, que para no cortar actividades de los chicos había preferido cortar pilates.

Le pregunté qué actividades de sus hijos NO quería cortar y me nombró al menos 4 actividades de cada uno entre ellas: telas, patín, inglés y hockey. Hablamos sobre lo importante que es también cuidarse uno. Sus hijos no se iban a morir por hacer una actividad menos pero para ella dejar la única que le hacía bien también era perjudicar la dinámica familiar. No es sana esa mentalidad de la madre que lo sacrifica todo porque nosotros tenemos que estar bien también para nuestros hijos.

Por eso pensalo… ¿ estás dando demasiado de vos?

Yo siempre pensé que el hecho de trabajar en casa me había dado mucha más libertad que trabajar fuera de casa. ¡Groso error! hay que escuchar a mi hija describir la madre que vivió mientras yo trabajaba en West River para darse cuenta que vivía en una irrealidad que hasta que no la cambié no percibía como dañina. Tuve que enfermarme para entender que esa rutina no era sana en absoluto y no estaba haciendo feliz a nadie.

Redes Sociales

Si educás en casa no me vas a decir que nunca te pasó que fuiste super entusiasmada a plantear actividades que encontraste en pinterest o alguna otra red social y tus hijos te revolearon los ojos y no se prendieron para nada con la propuesta. En este sentido las redes sociales, en especial instagram, nos ha hecho un daño enorme. !Inmenso! Ahí nada es real, todos son expertos, todo les sale bien y hasta en lo que te quieren mostrar que les “sale mal” es notable la escenografía y cuidado que le dan a la cuestión para no generar dudas sobre su forma de hacer las cosas. Hoy por hoy todos postean cualquier cosa, lo que sea con tal de estar y pertenecer, desde recetas de cocina hasta maneras “correctas” de doblar las sábanas.

A vos te puede parecer que no te afecta, pero créeme que sí lo hace. Inconscientemente terminás siempre alimentando a las vocecitas que luego te dirán que para qué hacer esto o aquello si vos lo vas a hacer mal, tus hijos no te van a dar bola y la mami influencer lo hace siempre mejor.

Ir llegando

Yo soy de las primeras que defiendo que uno jamás deja de aprender, y como padres nunca dejamos de acompañar a nuestros hijos en cada etapa de la vida; sin embargo también creo que el educar en casa se trata más puntualmente de acompañar en un determinado momento de la vida, esa etapa “escolar”.

Es cierto que si van a la Universidad también estamos ahí apoyando, si tienen un primer trabajo también acompañamos; pero eso no es “homeschooling”, no importa cómo me lo pinten, para mí no lo es. Los hijos que se gradúan, que ya pasan los 18 años van ya haciendo su propio camino, tomando sus propias decisiones aunque entiendo que aquellos que hacen unschooling lo puedan ver completamente diferente.

Cuando los hijos son grandes y van cerrando esta etapa quizá se pueda sentir como desmotivación esa angustia del “nido vacío del homeschooling”; ese querer seguir viviendo una etapa que claramente ya cambió, que ya no LES pertenece a la familia sino que LES pertenece enteramente a los hijos. Ellos hacen y deshacen, deciden, abrazan o dejan sin que por ello nos participen todo el tiempo de sus decisiones. Querer estar en todas también en esta etapa es, humildemente creo, un tanto controlador y por eso cuando ya vamos siendo conscientes que vuelan enteramente solos (o mayormente solos si prefieren) uno puede sentir como una desorientación. ¿Y ahora qué? dice nuestro inconsciente. ¿Y qué hago con todos esos hermosos recursos que tengo?

Me ha pasado. Como esa escena de Andy regalando sus juguetes, cuando uno va pasando etapas hay mucho de nostalgia y eso puede generar ansiedad, y la ansiedad se disfraza muchas veces de desmotivación. En esta parte de nuestra vida, si la identificamos, es sumamente importante estar abiertos a proyectos nuevos, propios.

Desde ya que hay muchas más cosas que pueden desmotivarnos, puede haber cuestiones de salud que estamos enfrentando, circunstancias de vida como separaciones o pérdidas, mudanzas o cuestiones laborales complicadas. Como siempre digo, la vida a veces nos pasa por encima y no está mal centrarse en primero reestablecer el balance y el equilibrio.

Lo que sí me parece importante es que tengamos espacios de mirar para adentro y evaluar qué nos pasa, qué no nos está funcionando y por qué. Es muy fácil tirar la toalla y volver al cole cuando nos sentimos agobiados; pero algo peligroso que vi a lo largo de estos años, es ver que las familias cuando hacen esto lo hacen sin acordarse de por qué se fueron en primer lugar del sistema.

Espero me entiendas que no digo que volver al cole esté mal. Para mi es elemental que si un niño pide volver podamos escucharlo y acompañarlo, pero así como deberíamos tomar a consciencia la decisión de educar en casa, también el hecho de volver debería ser una decisión muy bien pensada. He visto demasiados casos donde la decisión de volver fue para peor. A veces con esta impronta tan marcada de “escuchar al niño, seguir sus intereses” dejamos de lado otras cuestiones que en su momento, cuando decidimos salir del sistema, tenían un peso importantísimo.

Podría decir tantas cosas en relación a la motivación del adulto a la hora de educar en casa (o su desmotivación) pero voy a dejar el tema por acá a modo de introducción porque volveremos a hablar de esto.

Déjame en comentarios cómo te motivas cuando notas que estás pidiendo pista.

Si llegaste hasta acá de casualidad y te gustó, te invito a que te suscribas a nuestra lista de correo donde te llegará un aviso de los artículos del blog y de los eventos que haremos.

Fundadora del sitio y madre de dos homeschoolers ya graduados. Siempre queriendo aprender. Soy Prof.de Lengua y Literatura, Inglés. Durante 2025 realicé: Dipl. Bases conceptuales de la Psicopedagogía en la Caece, y Dipl.en Espectro Autista y el Curso Adaptaciones curriculares para la Neurodiversidad en Fledni.

    2 Comentarios

  1. Agus Comas
    8 junio, 2025 14:51

    AY Pau! Que lindo lo que escribís, justo venimos de una semana de descanso total, que ya pedíamos a gritos, nos encanto la nueva metodología, todos los libros nuevos, la nueva forma de aprender y los temas que no conocíamos, PERO eso no quita que haya sido un torbellino todo este trimestre, y estabamos todos muy cansados, pero sobre todo yo estaba muy agotada, el cuerpo ya me pasaba factura. Así que tuvimos una hermosa y maravillosa semana de vacaciones, dormimos hasta tarde (bueno los 2 mas grandes porque los mellizos nunca captaron la onda de dormir mas jajaja) y desayunamos en la cama, leímos en voz alta un hermoso libro que nos hizo emocionar mucho, armamos la planificación juntos los 3 para el nuevo trimestre, buscamos unos libros nuevos, mandamos a imprimir, y sobre todo DESCANSAMOS, y estamos todos de buen humor listos para comenzar un nuevo trimeste.
    En otro momento de mi vida, mis propias exigencias no me hubieran permitido parar, porque hubiera sentido que estabamos perdiendo tiempo, que se nos pasaba algo.
    En cambio, no puedo estar mas feliz de la semana de descanso que nos tomamos, fue super positivo.
    Así que si, en nuestro caso, el cansancio acumulado era lo que me estaba empezando a desmotivar…

  2. Paula Lago
    8 junio, 2025 15:17

    Agu! Lo bien que hicieron en descansar. Esa idea que uno se “atrasa” es tremenda y viste que queda en modo automático en el inconsciente. Acá pasa todavía hoy que si un viernes o miércoles estamos cansados y hacemos poco …la culpa ataca!
    Gracias por compartir tu experiencia!