Después de un sábado cumpleañero tranquilo y apasible (fue mi cumple!) en el que reinó un calor desesperante, con E. no pudimos dormir. Los chicos se durmieron casi a las 3 de la mañana, yo a las 8!!! y cuando me levanté cerca del mediodía mi querido marido seguía en la pc pegado al ventilador. Ahí nomás nos decidimos a darnos un paseíto por San Antonio de Areco, un pueblo al norte de Buenos Aires que apenitas queda a una hora de viaje de casa. Asique levantamos a la tribu, cargamos la heladerita con muchas botellas de agua congelada, el bolsito de mate, la cámara y allá nos fuimos.

Nos enamoró el lugar aunque debo admitir que ir en horario de siesta no fue muy inteligente ya que todo estaba cerrado. Si bien hacía mucho calor, cerca del río se estaba realmente bien y corría algo de viento por lo que estar bajo los árboles era un verdadero placer.

[GARD align=”left”]La visita fue corta, apenas nos quedamos hasta las 5 después de dar la vuelta al perro y visitar el Mueso Gauchesco. Resolvimos que para la próxima lo mejor era pasar el fin de semana aunque sea en un camping para poder realmente conocer el movimiento del pueblo y su “centro”. En el horario que estuvimos no pudimos ni comer un heladito!

Los chicos la pasaron bien aunque realmente hacía calor para moverse de acá para allá pero desenchufarse de la rutina con algo diferente como esto realmente ayuda mucho. Un miniviaje que bien vale la pena.

Les comparto unas fotos de este hermoso Domingo.

 

2 Comentarios

  1. Avatar Lorena Artigas 31 diciembre, 2013 el 11:01 am

    Hola Pauli!!! que lindo paseo!! nosotros quisiéramos hacerlo también y poder conocer sobre todo el museo, las casas, las calles tan guachas, como nos gusta a nosotros!! Espero que algún día podamos hacer ese viaje.
    Me pone muy contenta que pasean y conozcan estas cosas, es supereducativo, y productivo para la familia entera.
    Te dejo un beso enorme y el mejor de los deseos para este año que comienza.
    Te quiero mucho amiga quería.
    Lorena.

    1. Avatar Paula 1 enero, 2014 el 2:01 am

      Gracias Lore!!, la verdad que sí, que uno no solo cambia de aire sino que aprende otras costumbres, otras formas y geografías porque fijate que me asombró que en solo 97 km más o menos que tenemos de distancia cambie tanto la cosa! jajaja.