Primeo te invito a leer este Cuento Zen revelador (pincha sobre el título para leerlo):

EL SAMURAI Y EL PESCADOR

Un Samurai que le había prestado dinero a un pescador, hizo un viaje a la provincia Itoman, para cobrar la deuda.

No siéndole posible pagar, el pobre pescador huyó y trató de esconderse del Samurai, que era famoso por su mal genio. El Samurai fue a su hogar y al no encontrarlo ahí, lo buscó por todo el pueblo. Finalmente, al atardecer, lo encontró bajo un barranco que lo protegía de la vista de todos.

En su enojo, el samurai desenvainó su espada y le gritó: -¿”Qué tienes para decirme”?

El pescador replicó, “Antes de que me mate, me gustaría decir algo. Humildemente le pido esa posibilidad.”
El Samurai dijo, “ Habla antes de que cambie de parecer.”
“Lo siento”, dijo el pescador. ” Lo que quería decir era esto: Acabo de comenzar el aprendizaje del arte de la mano vacía y la primera cosa que he aprendido es el precepto: “Si alzas tu mano, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza, restringe tu mano.”

El Samurai quedó anonadado al escuchar esto de los labios de un simple pescador. Envainó su espada y dijo: “Volveré en un año a partir de hoy, y será mejor que tengas el dinero.” Y se fue.

Había anochecido cuando el Samurai llegó a su casa y, como era costumbre, estaba a punto de anunciar su regreso, cuando se vio sorprendido por un haz de luz que provenía de su habitación, a través de la puerta entreabierta. Agudizó su vista y pudo ver a su esposa tendida durmiendo y el contorno impreciso de alguien que dormía a su lado. Muy sorprendido y explotando de ira se dio cuenta de que ¡era otro samurai!

Sacó su espada y sigilosamente se acercó a la puerta de la habitación. Levantó su espada preparándose para atacar a través de la puerta, cuando se acordó de las palabras del pescador. Volvió a la entrada y dijo en voz alta. “He vuelto”.

Su esposa se levantó, abriendo la puerta salió junto con la madre del Samurai para saludarlo. La madre se había puesto las ropas de su hijo para ahuyentar intrusos durante su ausencia.

El año pasó rápidamente y el día del cobro llegó. El Samurai hizo el largo viaje. El pescador lo estaba esperando y cuando lo vio salió corriendo y le dijo: “He tenido un buen año. Aquí está lo que le debo y además los intereses. No sé cómo darle las gracias!”

El Samurai puso su mano sobre el hombro del pescador y dijo: “Quédate con tu dinero. Soy yo el endeudado”

Mi hijo es medio cabrón. Sí, sé que te debe estar dando dolor de estómago por semejante etiqueta; pero ¿para qué mentir? Se enoja a veces muy fácil y se frustra cuando algo no sale como quiere.
En el 90% de los casos está de buen humor, te abraza, es agradecido, aún guarda una inocencia poco vista en niños de su edad. Es divertido, sociable, creativo. Pero es cabrón, y digamos que tiene a quien salir…☺

Así que si nos vamos a poner a hablar sobre cómo lidiar con niños de este tipo, creo que puedo hablar largo y tendido sobre la cantidad de cosas que he leído al respecto. Muchas las he aplicado y me han servido y otras, no. Pero jamás se me ocurriría usar el frasco de la calma o el botiquín de las emociones.

Pedagogías incuestionables

Cuando se nombra a Montessori, Charlotte Mason o Reggio , pareciera que se establece palabra santa. A pesar de

El frasco de la calma
El frasco de la calma, inspirado en el método Montessori

saber y valorar a estos grandes referentes, que lo son no lo niego, también entiendo y tengo en cuenta que vivieron en una época y contexto que no son los actuales. Y me permito dudar y adaptar.

Tampoco sería sensato intentar arreglar las cosas como en la época del samurái.

En estos últimos meses se puso de moda esto del frasco de la calma, y parece que ahora también el susodicho botiquín. Dos recursos espantosos para usar con los niños, al menos de la manera que se plantea siempre.
La mayoría de las veces somos nosotros, los padres, quienes deberíamos usarlo.

Me pregunto qué habría pasado si el pescador le hubiera extendido el frasco al samurái mientras desenvainaba su sable. O, peor, si realmente su esposa lo hubiera engañado con otro y le habría también dado el frasco en el momento en que el estallaba en ira.

Primero lo primero: ¿Qué es el Enojo?:

Ante todo es una emoción. Viene disparada por algo y puede constituirse en un estado de ánimo perdurable o recurrente si no se aprende a gestionarlo. El enojo surge de forma impulsiva de acuerdo a lo que interpreto de un determinado hecho.
Suele presentar ciertas fases como la frustración- sobre todo si el disparador es un obstáculo ante algo que quiero y no consigo-, la descarga, el deseo de castigo.
Pongo un ejemplo por el que muchos habrán pasado. El nene se pelea con su hermano/a; uno le arroja un almohadón por la cabeza al otro, el nene revienta en ira. Intentamos intervenir y aun cuando apelamos a poner la mejor armonía en la situación en vez de retarlos de inmediato, el nene rompe a llorar, gritar y querer devolverle el amohadonazo a su hermano. ¿Cómo reaccionamos nosotros? ¿Qué hacer cuando la situación parece desbordarse?

Cuando nos enojamos todos necesitamos descargar esa carga extra que representa semejante estado. Está comprobado que aquellos que se comen los enojos y no los manifiestan terminan enfermándose. Entonces el verdadero tema acá es ¿cómo hacemos la descarga?

[piopialo vcboxed=”1″]Las emociones son contagiosas y transportables, pero no transferibles[/piopialo]

Hablemos primero del frasco

Creo que la mejor manera de alentar al uso del frasco de la calma (y si obviamos el hecho del peligro que encierra si se rompe si lo hacemos de vidrio o lo tóxico del glitter o brillantina) es a través del juego o de las prácticas de meditación o similar. Es decir cuando el niño NO esté en el estado de enojo, frustración, etc. Si lo usase lo haría en esas condiciones en que mi hijo me manifestó estar nervioso o “estresado” y luego de hablar sobre los por qué posibles, sugerir el uso del frasco como forma de meditar o relajarse.

Igual siempre preferiría alguna actividad más productiva como dibujar, salir a caminar o cualquier otra cosa que no fuera intentar utilizar un objeto. El objeto a mí me suena como el chupete de alma, marca dependencia de alguna manera. Pero eso es mi interpretación del caso.

Ahora, el botiquín

Puede ser divertido si lo usamos como juego pero ciertamente no lo usaría jamás como herramienta. Es que eso de leer en ciertos comentarios, cosas parecidas como:

En mi botiquín de emociones tengo unas pastillas de la felicidad que son la leche:)

me revuelven las tripas. Es como estar diciéndole a la criatura en forma simbólica:

Mira, cuando te sientas mal mejor tomate unas pastillas o apela a la medicina para que te sientas mejor.😒

Es que de solo pensarlo me estremezco.

La mejor manera de ayudar a gestionar emociones a nuestros hijos, es primero a que las reconozcan. Es importante escucharlos y no contagiarse el mal humor que tengan. Si se enoja, no enojarnos nosotros y empezar una competencia de gritos y enojos mutuos. La descarga del niño suele ser la queja, el llanto. Los niños quieren que los entendamos sobre por qué se sienten así. Tal como los adultos queremos, ¿o no?.

Los niños no necesitan encima aferrarse a un objeto para descargar sus emociones, sino hacer algo diferente para salir de la situación que los altera. Y si no quieren, dejarlos y luego hablar con ellos.

Y luego pensar, como siempre digo, y hacerse cargo….¿cómo reaccionamos nosotros cuando nos enojamos? ¿no será que nos descargamos de la manera incorrecta y con las personas incorrectas?

¿Reconocemos cuando nos ponemos de malhumor y somos capaces de controlarnos cuando nos enojamos?

¿Cuántas veces al día, semana o mes mis hijos me ven enojada/o? ¿Y qué cosas hacemos para estar mejor?

¿Te imaginas si estás hablando con tu pareja que está terriblemente enojada por lo que sea y de pronto para descargarse le empieza a pegar a un almohadón (esto también lo he visto sugerido como técnica) o romper platos o pegarle a una pared? Yo quedaría helada de espanto. Entonces, ¿por qué enseñarle algo semejante a nuestros hijos?

¿Te imaginas alguien enojado que para descargarse o calmarse buscara su frasco o tuviera que llevarlo en el bolsillo o usara cualquier otra cosa similar como un llavero? (recuerdan esos llaveros también con glitter que cuando se rompían manchaban todo?)

A mi me ayuda a manejar mis estados de ansiedad o estrés, el dibujar o escuchar música o a veces incluso dormir una siesta. Pero si estoy mal a nadie se le ocurre extenderme lápiz y papel o una almohada para que me calme. Es que, vamos, lo más probable es que mandase a freír churros a quien lo intentara. La mayoría de los que me conocen saben que con un chiste muchas veces ya me cambia el humor.  Sí, así de simple.

¿Vos usas el frasco de la calma o similar? ¿Cómo lidias con el enojo o estrés en tus hijos?

Recomiendo también leer Técnicas de represión emocional: el frasco de la calma
Niños tormenta. Ayúdalos a manejar su gran energía

13 Comentarios

  1. Avatar Fiodor 6 junio, 2016 el 3:37 pm

    Hola Paula, saludos desde Venezuela, excelente artículo, sin duda hay unas estrategias, si las podemos llamar así, que nos la venden como lo último y no permite que los niños sean lo que son, niños, saludos

    1. Paula Lago Paula Lago 7 junio, 2016 el 2:15 am

      Hola Fiodor! un placer tenerte por acá! Estoy 100% de acuerdo, al final no dejamos ser a los niños lo que son. Seguimos (adult)erándolos.

  2. Avatar Leila 6 junio, 2016 el 2:26 pm

    Hola Paula!!! Muy interesante tu post. La verdad yo había visto ya estos ejemplos pero nunca los puse en práctica. La verdad no me llamaban mucho la atención. Entiendo tu punto de vista y creo como vos que nunca se deben para reprimir emociones. En casa con Dante cuando está super frustrado y enojado y se larga a llorar y no para, por más que muchas veces me revienta los oídos, le digo que si quiere llorar para sacarse la frustración de adentro que está bien, que llore y saque toda la frustración. Cuando estamos en otros contextos que no es casa muchos quieren ofrecerle golosinas o juguetes o lo que sea para distraerlo y que no llore. Yo la verdad que si el llanto es liberador porque necesita expresar su frustración, prefiero acompañarlo y dejar que llora antes que reprimirlo y decirle que no tiene que llorar.
    Siempre digo que cuando los niños son bebés que nos necesitan como contención y calma todo el mundo dice que lo dejen llorar para que se acostumbren. Lo cual me parece atroz porque un bebé no puede calmarse solo. Pero cuando los niños ya crecen y utilizan el llanto para canalizar su frustración y liberarse, todo el mundo quiere que dejen de llorar porque molesta y buscan de sobornarlos con lo que vengan con tal de que repriman el llanto, jajaja!!!! Como siempre, pienso que estamos en el mundo del revés, jejeje!!!

    Solo para comentarte, no sé si el frasco de la calma sea Montessori, aunque me suena mucho a Montessori. Lo que sí sé que es Montessori es el rincón de la Paz, que es un lugar para resolver conflictos entre los niños. La verdad, tampoco sé si lo aplicaría, pero sí creo que en contextos del aula, es una alternativa mejor que la que suelen aplicar comúnmente, que es el de ignorar los conflictos.

    1. Paula Lago Paula Lago 7 junio, 2016 el 2:13 am

      El rincón de la paz, la sillita de pensar, el cuarto blanco como tenían en el jardín de TO; todo lo mismo! Y concuerdo que son formas de reprimir.
      Yo creo que el frasco, como dije, puede servir como herramienta en función de una práctica, como quien dibuja mandalas o medita pero no PARA calmar o reprimir! Y veo que la mayoría de los artículos al respecto se entusiasman contándote sobre esta genialidad como si fuera una pastilla que podés darle al pibe para que deje de berrinchear agrrr eso es lo que me irrita jajaja

  3. Avatar Gab 6 junio, 2016 el 12:44 pm

    Lo mejor es tratar de “correrlo” de la situacion, un abrazo, una distracción, un chiste, un cambio de actividad…
    Mi hijo es “grumpy” y tiene también a quien salir, asi que lo hablamos, le hice alguna vez un pedido de listas de lo que lo hace feliz y lo que no, y que cuando se sintiera enojado, tratara de recordar lo de la lista positiva.
    A saber, que por cuestiones varias, nuestros hijos a veces explotan por que son el disparador de frustraciones propias y ajenas, a no olvidarse de todo aquello que se transmite, a través de la piel. Saludos y gracias otra vez.

    1. Paula Lago Paula Lago 6 junio, 2016 el 1:00 pm

      Claro Gab! Creo que lo mejor siempre es hablar, y como dice el vídeo a pie de página, hablar cuando pasó la tormenta porque es la manera de ayudarlos a que la próxima vez puedan ellos tomar consciencia de lo que están sintiendo y cómo manejarlo. Es lo que en definitiva nos pasa también a los adultos, muchos incluso de grandes tuvimos que aprender a gestionar lo que nos pasa por las distintas situaciones de vida.

  4. Avatar Anabel 4 junio, 2016 el 12:18 pm

    Me encanta Montessori y hago muchas cositas basadas en la metodología. Esto del frasco que yo sepa solo es algo inspirado en el libro el monstruo de los colores ¿no?

    Mi hijo lo ha leido y trabajado en el cole, aunque yo prefiero utilizar contextos reales y ayudarle a sentirse mejor después del enfado de manera más sencilla y real.

    1. Paula Lago Paula Lago 4 junio, 2016 el 12:35 pm

      Hola Anabel, gracias por tu comentario! Yo siempre lo vi como un método Montessori pero voy a averiguar lo del monstruo de los colores. Acá no lo hemos leído aun.
      Y ciertamente yo también prefiero hablar mucho y utilizar contextos más reales que un objeto. Igual he leído de personas que los usan como forma disparadora de meditación, por ejemplo en programas de yoga para niños. Eso está bien, no me hace ruido porque va en un contexto donde ya me preparo de manera diferente; pero usarlo como calmante… ayyy nooo!

  5. Avatar Silvana Paola Gonella 3 junio, 2016 el 7:00 am

    Jajaj, igual que Gaby, jamás había visto esto del frasco o el botiquín y menos mal, porque cuando lo leía, automáticamente iba sintiendo exactamente lo que expresas más adelante en el artículo, con lo que obviamente estoy de acuerdo.
    Lo primero que pensé es… que ¿recursos? más inocentes en un sentido peyorativo, simplones y bastante tontos, porque no miran por detrás de lo que proponen. Me da la sensación de que eso sólo es para tranquilizar a los padres mientras siguen haciendo sus cosas, de que están ayudando a sus hijos a “calmarse”.
    Y dónde quedó el hablar, preguntar, expresar tanto los adultos como los chicos qué nos pasa, porqué, qué lo generó? ¿Que tal lo de escucharse abrazarse y llorar juntos si es necesario en vez de pedírselo a un frasco?
    Porque por otro lado, ni siquiera considero que sea ultra necesario salir corriendo a “calmar” las emociones negativas”como ira, enojo o tristeza cuando surgen. Depende del caso, pero también es nutritivo que tanto adultos como niños cuando estamos cabreados o llorosos, podamos estar con la emoción un rato, entenderla, sentirla en profundidad y aceptarla para luego poder soltarla y quedar en paz con la situación y con la emoción.
    Cuando lo que sucede es que tenemos ganas de llorar… es mejor hacerlo en vez de obturarlo por incómodo y también los niños cuando sufren rabietas justificadas o injustificadas, si son abrazados y protegidos mientras suceden… están recibiendo el aprendizaje de gestionarlas correctamente y eso también es educación, de la buena, sin pastillas, sin paliativos externos, ni sonseras pedaBógicas.
    Yo recuerdo cuando era chica que era bravísima, no mala pero obviamente muyyyyy inquieta, cabrona también y lo sigo siendo, pero cuando estaba de mal talante mi mamá que es una mamá sabia, me dejaba rabiar hasta que la pataleta me dejaba agotada… y ella de piedra. Cuando empezaba a frenar el impulso, me abrazaba y me explicaba ciertas cosas pertinentes y listo el pollo!!! Se me pasaba todo y seguía de lo más contenta jugando como una campanita.

  6. Avatar Sonia 2 junio, 2016 el 6:26 pm

    Otra vez, Bravo Paula!!
    Una y otra vez leo en todos lados esos artículos sobre que hacer con los chicos ante una situación o tal otra, y dale, siempre terminan en ‘robotizarlos’ todos comportandose de igual manera ante un conflicto , como si ellos no pudieran tener un mal dia o simplemente, ser ‘cabrones’ y si, tener mal carácter.
    Veo como todo el mundo aplaude estas técnicas, simplemente porque lo dijo tal o sigue tal escuela y nadie (o muy pocos) se ponen a pensar en serio sobre dicha “técnica” y menos aún, salir a criticar el articulo y OHHH a la mismisima Maria Montessori!!!!
    Muy pocos se ponen en el lugar de los pequeños y trata de entenderlos y bueno, aprender junto a ellos a llevar adelante esas situaciones frustrantes para ambos. Es mas facil que repriman sus emociones, asi, son mas faciles de manipular y robotizar.
    En mi caso, tener una pre-adolescente “cabrona” es muchas veces motivo de conflictos, constantes, diarios, minuto a minuto. Son situaciones muy dificiles donde salen frustrados todos (mi hija y el resto de la familia), pero vamos viendo dia a dia que “tecnica” aplicar, muchas recomendadas por expertos no funcionan, algunas otras, si (muy pocas) pero dia a dia vamos aprendiendo a sobrellevar esta etapa.
    Cuando lei el articulo sobre el frasquito pense: WHAT???? y al leer los comentarios, todos ponian Likes y caritas felices, y pense, Dios, que mal estoy! No logro entender el lado bueno del frasquito y todo el resto si! Necesito terapia!!!

    Gracias Paula!! (no soy la unica !)

  7. Avatar Dialoguista 2 junio, 2016 el 5:09 pm

    No sabía lo del frasco ni lo del botiquín. El frasco en casa se hubiera roto al primer enojo, y el botiquín sinceramente me parece de terror!
    ¿Cómo lidiamos aquí? A veces con un abrazo, eso basta para que llore en vez de patalear o pelear. A veces intentando poner en palabras los enojos que tiene. En cuanto a mis enojos, yo también suelo dormir una siesta, o escribir, o hacer algo artístico, un buen baño también me ayuda.

    1. Paula Lago Paula Lago 2 junio, 2016 el 10:07 pm

      Cierto! el baño! a mi también me ayuda, porque siempre me relaja en vez de activarme como le pasa a muchos.