Cómo evaluar educando en casa?

“Como no podemos saber qué conocimiento será el que más necesitemos en el futuro, no tiene sentido que intentemos enseñarlo por adelantado. En cambio, deberíamos intentar que quienes aman aprender y aprenden bien, sean capaces de hacerlo con cualquier cosa que necesite ser aprendido.”-John Holt

 

El sistema formal nos ha acostumbrado a centrarnos en el error, a evaluar en búsqueda de lo que se hace “bien” o lo que se hace “mal”. Si bien hace un tiempo  que las mismas escuelas se están replanteando qué es evaluar y cómo hacerlo, parece que el paradigma evaluatorio sigue sin poder renovarse del todo.

Recuerdo cuando aún era docente, que la única vez en 20 años que le conocí la cara a una inspectora fue para una reunión donde nos planteó sobre las formas de evaluación. Nos instó a focalizarnos en dos ejes importantes: el proceso y no el producto o resultado final, y las maneras alternativas de evaluar en vez de la típica prueba escrita, lección oral o trabajo práctico.

Desde ya todo esto fue leído por la mayoría de mis colegas como una manera de pedirnos encubiertamente que “facilitemos el aprobar” en vez de lo que realmente nos estaba pidiendo: redefinir qué evaluamos, por qué y cómo.

Aprendizaje natural vs aprendizaje formal

No voy a centrarme en el aprendizaje formal porque  poco más o  poco menos, todos lo conocemos.

En este tipo de aprendizaje se dirige y se establece qué aprender, cómo y en qué tiempo. La forma de evaluar viene dada por unos estándares X a los que hay que llegar y si se llega se aprueba y sino, no. Así de fácil.

El aprendizaje natural, en cambio; está presente en nuestros genes. Sí, así como lo lees. Todos somos capaces de aprender. A nuestro ritmo, a nuestro propio tiempo y guiados sobre todo por el interés o la necesidad.

Pensemos. Todos hemos sido capaces de caminar, hablar, aprender nuestra lengua madre sin lecciones de por medio. Cada padre observa a sus hijos, espera con ansias que camine, que diga sus primeras palabras, se divierte incluso con las palabras mal dichas o neologismos creados por los niños.

Es más, todos hemos enseñado mal- ¡sí, mal!- muchos vocablos. Chochona en vez de leche o merienda, tete en vez de chupete, pipi o popo en vez de orina o heces, guaguau en vez de perro. Y sin embargo,  ninguno de nosotros o de nuestros hijos ya crecidos, va por la vida adulta diciendo: “oiga camarero, el café con chochona por favor” o “¡qué hermoso tu guaguau! ¿cómo se llama?.  Menuda mirada nos ganaríamos.

Entonces ¿por qué temblamos y dudamos en otros aspectos del aprendizaje de nuestros hijos? ¿por qué nos cuesta confiar tanto en ellos a la hora de adquirir aprendizajes?


Entiendo que muchas veces sentimos que a medida que los aprendizajes se vuelven más complejos, no nos sentimos nosotros capaces de evaluar si están efectivamente aprendiendo. Todos sabemos que si un niño no camina alrededor del año y medio, puede tener un problema y deberíamos quizá considerar una consulta. Similar en otros “saberes” como el habla. Pero, ¿no podría ser similar en el caso de lo más académico? o, mejor dicho, ¿se necesita realmente establecer un punto en el cual medir el rendimiento académico cuando no se rendirá libre?

Charlo con infinidad de padres que tienen en mente hacerlos rendir libre por la única y exclusiva razón de entrenarlos para la vida académica superior. “Pasar por la experiencia” le dicen.  Es decir, voy a entrenarlo en el estrés de un examen, en el método de lo escrito y lo oral, del recordar de memoria la mayoría de las cosas; con la única finalidad que pueda el día de mañana en caso que se le ocurra asistir a una Universidad o volver al cole, tener éxito.

Si estás teniendo ese tipo de razonamientos, dejáme que te diga que estás muy lejos de entender lo que es el aprendizaje libre, natural. En la vida cotidiana no medimos nuestros éxitos o fracasos por las notas  arbitrarias en el desempeño de un examen. Lo medimos por las habilidades que adquirimos.

Si las habilidades que centramos para que adquieran nuestros hijos son las de ser responsables, constantes, autodidactas; ¿crees realmente que pueda desempeñarse mal en una Universidad si quieren estudiar algo putual? ¿Crees que no sería capaz de transitar por una entrevista laboral con éxito? ¿Crees que los niños hoy escolarizados realmente sí lo harían mejor ? A las pruebas me remito. No, no lo harían mejor porque ya hoy la mayoría de los niños que sí tienen “entrenamiento” para pasar un examen lo hacen mal.

La observación consciente

En el caso de una educación no formal, se requiere métodos de evaluación no formal. La observación es un punto crucial. Una observación consciente que nos ayude realmente a conocer a nuestros hijos, sus debilidades y sus fortalezas.

Lo que cuesta es justamente distinguir si sus debilidades son realmente tales, si serán un obstáculo real en su vida o si con centrarse en sus fortalezas, únicamente, será suficiente.

Apelo otra vez al caso de mi hijo. Resistiéndose completamente a aprender a leer. 6 años, nada; 7 años, nada…8 años parecía que tampoco nada y sin embargo, tal como me decían y leía contadas veces, un día el chip lector se le activó. Era cuestión de esperar, de esperar que SU necesidad (y no la mía) se hiciera presente. Cuando lo necesitó, aprendió a leer y escribir.

El caso de mi niña, igual. Cuando desecolarizamos su interés por “Sociales” era nulísimo. Pues lo ignoramos de su formación aun cuando yo me preguntaba si estaba o no haciendo bien. Sin embargo este año se sintió muy interesada por historia y no deja de leer, ver vídeos de educatina y Khan academy sobre historia y está leyendo el libro de Hyller.

Nuestras preocupaciones suelen darse por esas limitaciones que nos ha impuesto nuestra propia experiencia escolar y lo que socialmente se considera como lo “correcto”.

Cómo evalúo yo

En este sentido en casa observamos mucho a nuestros hijos. Tenemos en consideración lo que a ellos les interesa aprender y los apoyamos y guiamos en ese proceso. Actualmente me interesa saber que mis hijos pueden ir adquiriendo ciertas habilidades y por ende siempre intento responderme:

¿Son capaces de buscar información cuando les surge una pregunta?

¿Conocen diferentes herramientas para resolver sus problemas o preguntas? ¿saben dónde buscar?

¿Son dependientes de mamá y papá en cosas que podrían hacer perfectamente solos?

¿En qué me piden ayuda?

¿Son conscientes ellos a su vez de sus propios procesos de aprendizaje? ¿identifican qué cosas les cuesta o les resulta sencillo de aprender?

¿Cómo manejan el tema de la frustración? Cuando algo les sale mal o no sale como quieren, ¿se desesperan o siguen buscando formas de resolver el problema?

¿Son de tomar notas, llevar un propio registro o más bien recuerdan fácilmente?

¿Qué tipo de inteligencia parecen tener? ¿cómo veo que aprenden mejor?

¿Son constantes con su rutina?

Puedo seguir poniendo incontable cantidad de preguntas. Me las hago todo el tiempo.

No les mentiré, en casa también a veces hacemos imprimibles o cosas más formales. Somos principalmente eclécticos y eso también ayuda a “evaluar”. Por ejemplo cuando les contaba sobre la aplicación sobre matemática. Mi hijo no sabe de memoria las tablas, pero sortea muy bien los desafíos de multiplicar en forma práctica.Quizá no sabe la noción formal de fracción pero entiende qué es un medio o un cuarto o un entero.

En el aprendizaje natural deberíamos abordar los aprendizajes de nuestros hijos de la misma manera que comenté antes con respecto al caminar, hablar o andar en bicicleta. Pensemos que son cosas que nunca se olvidan porque surgen de la necesidad, del interés y del propio hacer.

Para mí siempre es mejor que mis hijos sepan dónde buscar información que la información en sí que puedan acumular en su cerebro porque los datos se olvidan, pero las habilidades se adquieren para siempre.

 

 

 

18 Comentarios

  1. Avatar Gabriela 18 julio, 2017 el 9:51 pm

    Si Pau! Me pasa con Joaquin. Melissa a los 5 sabia leer…porque le interesaba y gustaba, ahora Joaquin…uff como me cuesta por poco que lo quiero obligar! Jaja… Pero observandolo me soy cuenta que cuando quiere le enseña al primo las vocales y hasta consonantes… O se copia las palabras… Pero a veces es hasta frustrante para mi porque venia re bien con la nena…(y sigue exelente) y el nada!!! Buaaa!!!!
    Pero lo que el tiene que no tiene ella es la capacidad de crear e inventar…y ahi lo tenes armando experimentos y trampas para animales…que se yo. Ya se destapara! Como Toti…jeje
    Un abrazo

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    1. Paula Lago Paula Lago 19 julio, 2017 el 7:25 pm

      Gabi!!! no desesperes que yo también estaba así pero, no sé si te sirva, a mí me resultó soltarle un poco la mano. Es decir siempre que él necesitaba algo relacionado con la lecto escritura del tipo buscar algo en google o youtube o responder un mensaje de messenger o demás; yo como pavota se lo hacía.
      -Ma, me buscas tal cosa, ma me anotas esto, ma mama mama maaaaaaaaa jajaja
      hasta que un día agarré un papelito y le dije: tomá copialo (le apuntaba en el papel lo que tenía que poner) y así despacio un día lo vi chateando!!!!
      También lo ayudó mucho el Scribblenauts un juego que comenté acá en el blog el el que sí o sí tenés que escribir cada acción que tiene que hacer el personaje.

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  2. Avatar Cella 13 junio, 2017 el 3:50 pm

    Hola Paula! me ha encantado tu post, pero tengo una pregunta ¿Como le puedo hacer para documentar los aprendizajes que mis hijos vayan obteniendo. Hasta ahora e ido tomando fotos y poniendo una pequeña explicación, lo he estado haciendo en el celular, pero lo quiero hacer de una manera mas “formal”. Ojala me puedas hacer alguna sugerencia. Mil gracias.

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    1. Paula Lago Paula Lago 14 junio, 2017 el 6:41 am

      Hola Cella, yo al principio usaba el Evernote que es una aplicación muy buena donde podés agregar de todo y luego compartirlo si se quiere. Pero luego me agarró la fase artesanal y tengo un diario donde voy apuntando todo y pegando imágenes. No escribo todos los días pero sí intento que semana a semana o en un máximo de 10 días hacer un recuento de cómo vamos, qué hacemos. Ahí apunto todo, desde lo que hacemos hasta las ideas que se me vienen o las preguntas que me hacen los chicos y que pueden generar proyectos.
      Aquí te dejo una pequeña muestra que compartía en Instagram.

      https://scontent-eze1-1.cdninstagram.com/t51.2885-15/e35/18096285_298389507249436_3007561221370019840_n.jpg

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  3. Avatar Griselda 19 enero, 2017 el 11:58 am

    Es increible cuando uno entra en este mundo, como empieza a leer e informarse y asi ir buscando y sacando de cada cosa lo necesario para cada uno. En casa todo cambio! No solo por aprender, sino en el dia a dia. Es impresionante el avance de mi bebote, pero algo es fundamental y es observarlos, escucharlos, incorporar todoa travez del concreto, lo veo, lo toco, lo huelo, EXISTEEEE! y como es? Para despues poder hablar sobre el tema, y esos conocimientos son los que quedan gravados y jamas se olvidan. Lo loco de esto, es en el dia a dia darte cuenta de como progresas y de que se puede y es una manera hermosa de vivir, en paz, sin agobios, Mi gordito le llevo re poco entender el metodo y el solo pide y arma sus actividades. Me encanta cuando yo me armo todo un mundo en algo que ME PARECE A MI que a el le va a gustar y me ignora totalmente y en ese momento el mismo me muestra y me enseña un tema mas que interesante en videos, libros, dibujos o actividades y lo arma en el momento!…….. AMO VERLO CRECER de esta manera!!!. Este año se une nuestra hija mayor que el año pasado termino la primaria asistiendo a una escuela, esperemos pueda ver las cosas desde esta optica y crecer en libertad.

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    1. Paula Lago Paula Lago 26 enero, 2017 el 10:02 am

      Hola Griselda! Es así, son los chicos los que nos terminan enseñando a nosotros! Estamos tan condicionados como adultos que necesitamos medirlo todo; y a veces con tan solo observar, escuchar, participar CON ellos y no estar SOBRE ellos, es la manera en que mejor se desarrollan! Y también nosotros, claramente!

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  4. Avatar Cecilia 15 octubre, 2016 el 4:15 pm

    Cómo cuesta soltar… yo a veces pienso que me hubiera encantado conocer esta opción mucho antes. Pero al menos cuando lleguen ya los nietos tendré una visión mucho más amplia de la educación que en mi época.

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    1. Paula Lago Paula Lago 19 noviembre, 2016 el 10:42 am

      Yo solía decirme lo mismo pero creo que este tipo de oportunidades se dan (o las tomamos mejor dicho) cuando estamos realmente seguros de ello.

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  5. Avatar Adriana Renee 6 octubre, 2016 el 9:30 pm

    como siempre,,nos abris la cabeza…jajja.. rescato mucho lo que siempre destacas,,que desarrollen sus propias habilidades, sus dones o talentos,,ahora “inteligencias multiples” y que sean individuos independientes que procuren conseguir sus recursos, aceptando sus errores,, me encanta!! en el sistema te lastiman tanto en tus fracasos,, realmente he aprendido y sigo aprendiendo de sus comentarios y estoy perdiendo el miedito propio a educar a mis hijos,,,lo que si..me cuesta ,Lo asumo; dejar que ellos busquen sus intereses,,jaa,,pero me tengo paciencia, espero que mis hijos tambien. gracias de nuevo Paula, y compania,,

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  6. Avatar Silvana 4 octubre, 2016 el 10:26 am

    Hermoso artículo….!!!!

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  7. Avatar Silvana Paola Gonella 4 octubre, 2016 el 10:01 am

    Excelente Pauli, coincido de pies a cabeza en que los datos se olvidan y es mucho más productivo saber buscar.

    Nosotras como adultas autodidactas, hay muchas veces que necesitamos y usamos algún dato y tratamos de retenerlo, pero en incontables ocasiones cuando se nos presenta otra oportunidad para usar ese dato… tenemos que recurrir a las búsquedas para refrescarlo o incluso volverlo a incorporar.

    Por otro lado existe indiscutiblemente lo que conocemos como resignificación de la información, ya que ningún minuto o segundo somos los mismos que un momento anterior en cuanto a lo que estamos aprendiendo.

    Si yo ahora leo tu artículo se producen nuevas conexiones neuronales en mi cerebro (sinápsis) que me hacen más completa de lo que era unos segundos antes de leerlo, pero si mañana regreso y lo leo nuevamente, otras sinápsis se crearán y nuevamente estoy resignificando el contenido sistemáticamente.

    Con los niños pasa exactamente igual y aún más por su neuroplasticidad.
    Así que yo personalmente considero que la evaluación se da en la vida misma cuando vemos que adquirieron ciertas habilidades que no tenían momentos anteriores.

    Mi hija está incursionando en la cocina como repostera y gusta mucho de experimentar y mezclar ingredientes de forma distinta a las recetas. Es probar y ver que pasa.

    Así algunas tortas han salido unas muy dulces, otras muy duras, otras muy ácidas, pero de tanto probar ya dió con una receta propia que funciona bien para nuestro paladar y ya algunos familiares ofrecieron comprarle sus cookies y pasteles.

    Si, si, si, ella a prueba y error esta creando su propio emprendimiento culinario, y sólo lo comenzó a hacer por placer.

    Y yo evalúo si aprendió de tantos intentos simplemente probando y deleitandome con sus postres….

    Excelente Pau, una vez más chapeau!!!

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  8. Avatar Hilda 3 octubre, 2016 el 7:14 pm

    Hola Paula!! Hoy descubrí tu blog, tengo una hija de 2 años y deseo educarla en casa, me encanta lo que escribís y deseo con todo mi ser que Jaz, mi hija, sea lo que ella quiera ser, libre independiente y súper entusiasta como lo es ahora!!! Si tenés para recomendar algún libro, estaré más que agradecida!!!

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    1. Paula Lago Paula Lago 3 octubre, 2016 el 7:27 pm

      Hola Hilda! Bienvenida! La verdad que en inglés podría recomendarte varias lecturas, no sé si manejás el idioma, sino en la tienda tengo varios ebooks gratuitos para descargar que seguramente te van a servir. Acá podes verlos
      Sino también, lo que a mi más me ayudó es ir leyendo blogs de familias que educan en casa e ir viendo y conociendo diferentes abordajes.

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  9. Avatar Sonia 3 octubre, 2016 el 5:36 pm

    Yo creo que la palabra clave acá es “confiar”. Confiar en que nuestros pequeños son capaces de aprender todo lo que se propongan pero a su ritmo. Como anécdota les cuento , tengo mellizas. Les empecé a enseñar a leer el año pasado, Sofi enseguida aprendió a leer , pero con Lupe no había manera. Probé todos los métodos. Hice el curso online de Silvia, busque y busque y nada. No había caso. La m era igual a la d, a la p, a la t. Fue frustrante para mí. Hasta pensé que tenía algún problema de desarrollo o cognitivo. Pero no. Un día la llevo a la casa de unos amiguitos y leí como si nada, lo más bien. Resulta que Lupe no quería leer, “yo ya se leer, solo que no me gusta”. Chhannnn!!!! Un año entero me tuvo así!!!! Esta lección me sirvió a mí para confiar en mis hijas y darles su tiempo (y no el mío). Confíen, el tiempo les va a dar hermosas sorpresas

    Paula como siempre tus notas don buenísimas, claras y con la información necesaria.

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    1. Paula Lago Paula Lago 3 octubre, 2016 el 7:41 pm

      Claro Sonia, es así. Lo que más nos cuesta es confiar. Es natural porque ningún padre o madre quiere que el día de mañana sus hijos tengan alguna carencia o dificultad pero es que cuando empezás a pensarlo seriamente te das cuenta que todo el tiempo nos demuestran estar aprendiendo, incluso cosas mucho más útiles para su futuro que lo que puedan aprender académicamente en la escuela!

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  10. Avatar Sonia 3 octubre, 2016 el 5:26 pm

    Sonia

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  11. Avatar Dialoguista 3 octubre, 2016 el 2:35 pm

    Tal cual! Es la habilidad y no el contenido. El contenido se busca! Mirá que loco que el otro día hablamos de qué era ser inteligente, y una de las cosas que surgió en casa, fue “saber mucho de muchas cosas”, cuando en realidad eso es lo que la escuela nos quiere hacer creer. Eso en definitiva podría llegar a llamar en todo caso “cultura general”.
    En cambio la habilidad es otra cosa. La independencia es una cosa muy importante. Y eso depende de nosotros. No lo aprenderán en otro lado. Hay padres por ejemplo, que mandan a sus hijos a clases particulares, donde muchas veces, lo único que hacen allí es que “los ayuden a hacer la tarea”. O porque ellos no pueden ayudarlos, o porque no tienen la idea de enseñar a hacerlo solos. Dar pautas, y dejarlos hacer.
    Cuesta mucho, y no sé porqué cada vez esta costando más. Dejar a los chicos hacer. En todo sentido. Antes los niños colaboraban más en las tareas. Ahora se estila que pretende que sean más adultos en la forma de actuar en todo sentido, perdiendo la infancia. Pero por otro lado, no les dejan ni lavar un plato. Y digo no les dejan. Por que son los chicos los que quieren hacerlo, quieren probar, quiere ver cómo es. Y son los adultos, los que ahí nos ponemos “cuidadores” y decimos que no. Hay una cultura del facilismo a todo trapo. Que sea más fácil educar, más fácil tenerlos entretenidos, más fácil que no rompan nada o ensucien o tener la casa en orden. Y nos olvidamos de darles herramientas.
    Aquí, por ejemplo, no se evalúa si mejor o peor, si sabe o no sabe. Aquí se quiere que cada vez sea más autónoma, que tenga recursos y sepa usarlos. Y que sepa cuestionarse lo que se supone que viene dado.
    No siempre se da. Pero es un proceso. Y cuesta mucho a veces sacarle la idea de “ser mejor que los demás”, para transmitirle que “mejoré ella misma sin mirar alrededor”.
    Es todo un desafío.

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    1. Paula Lago Paula Lago 3 octubre, 2016 el 2:47 pm

      Tal cual Gabi, es tal cual. Creo que lo resumís excelente en la última frase. Lo importante no es ser mejor que otros o superarlos todo el tiempo sino superarse a sí mismo, ser la mejor versión de uno.

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