Exámenes PisaEsta semana tendría ganas de hablar de un montón de cosas con respecto a la escuela, pero voy a empezar por los exámenes Pisa que han sido el ojo de la tormenta por estos días gracias a quedar nuestro país en uno de los últimos puestos.

A primera vista lo primero que uno siente o, más bien, reafirma es que nuestra “calidad educativa” se pone cada vez peor, que esto es algo obvio y cotidiano (hace años que honestamente venimos mal en este tipo de exámenes) y que pareciera no tener vistas a mejorar. Sin embargo hay que mirar el tema desde muchos ángulos puesto que este tipo de “mediciones” sabemos que tienen una chapa inmaculada asociada a prestigiosas universidades y métodos científicos de análisis que la hacen casi incuestionable.

¿Por qué nos fue tan mal?

Cuando era docente me ha tocado tener horas libres por estos exámenes que son tomados por representantes de OCDE y he comprobado que como los chicos saben fehacientemente que no repercuten en sus notas no ponen el menor interés en responderlo. Muchos lo entregan haciendo TA TE TI o en blanco como bien apuntan en esta nota. Pero lo que podría sonar como excusa bien vale como una muestra de la actitud general que tienen los jóvenes en cualquier tarea escolar. Estoy hablando de por lo menos 6 o 7 años atrás asique no me quiero imaginar cómo habrá sido este año en particular.
Además de tener una “calidad educativa” deficiente que no podemos ignorar, el verdadero centro de interés debería ser si estos exámenes realmente revisan “los conocimientos, las aptitudes y las competencias que son relevantes para el bienestar personal, social y económico
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Mediciones cuantitativas

Los exámenes Pisa son el botón de muestra del método examinador del sistema en general. Mide cuantitativamente una serie de datos arbitrarios que deberían (y nótese el condicional) representar las herramientas necesarias que poseemos para tener éxito en la vida. Pero seamos honestos ¿quién puede asegurarnos el éxito en la vida? El tipo de ejercitaciones que propone PISA como casi todos los contenidos generales que la escuela suele aportar no condice siquiera con situaciones netamente reales o posibles de la mayoría de las personas. Si la escuela realmente fuera exitosa en asegurar a través de sus “contenidos” y métodos el éxito para el bienestar personal, social y económico todos deberíamos pasar la prueba aun a día de hoy. Sabemos que no es así.

Una pequeña anécdota.
Cierta vez con el grupo de teatro del colegio donde trabajaba en ese entonces, fuimos a dar una pequeña obra en un barrio carenciado de la zona a una escuelita pequeña que había organizado un evento para el día del niño. A Dios gracias el evento se estaba realizando en el patio del colegio con el escenario pegado a una de las paredes de la entrada a los salones. Uno de mis alumnos y yo estábamos esperando adentro la señal para salir a escena cuando de pronto siento olor a quemado, en ese entonces pensé que venía de afuera y que alguien estaría preparando un asado por el tipo de hora que era. De pronto también escuché como “pequeños disparos” o cohetes y se me dio por ir a mirar puesto que estaba segura que venían de adentro. Uno de los salones que tenía revestimiento de madera y donde guardaban mapas, cartulinas, globos (el ruido de estallido que yo escuchaba) y toda clase de elementos de manualidades, se estaba prendiendo fuego.
Le indiqué a mi alumno que saliera a los gritos pidiendo ayuda mientras yo buscaba infructuosamente un matafuego, asique me puse a mojar las capas con las que estábamos por entrar a escena e intenté apagar el fuego que ya estaba trepando por una de las cortinas.
De pronto llegaron dos hombres con dos matafuegos enormes y se quedaron mirando mientras yo sacaba el precinto de seguridad, buscaba las letras impresas en la etiqueta y entraba al salón que ya estaba completamente cubierto de humo para apagar el incendio. Me sacaron los bomberos que llegaron 10 minutos después que entré al salón.

Con este pequeño relato no quiero demostrar que soy una especie de heroína sino que cuando todo pasó comencé a repasar la escena y me quedé pensando cómo era posible que nadie reaccionara para usar los matafuegos y me di cuenta que tenía que ser porque no sabían cómo usarlos. ¿Por qué lo sabía yo? pues porque soy una paranoica que siempre lee las indicaciones de ese tipo de cosas, que se estudia las salidas de emergencia al ingresar a un cine, hotel o edificio, porque básicamente me preocupé por saber qué tipo de fuego apaga cada artefacto según la letra que lleva impresa.

¿Y a cuento de qué viene esto?, de que en la vida real es donde realmente aprendemos las cosas, que la escuela aporta datos en vez de herramientas y que no hay verdadero examen o test o sistema métrico que pueda realmente asegurarnos que tendremos bienestar en la vida o que podremos resolver todos los problemas cotidianos.

Cuando era docente casi siempre tomaba los exámenes con carpeta, libro y machete a mano y puedo asegurarles que era peor que si les pidiera estudiar de memoria los contenidos. Me cansaba de decirles que era en vano aprender de memoria cuando en realidad en la vida tengo miles de oportunidades de recurrir a fuentes cuando no sé algo. Incluso en el último colegio donde trabajé les dejaba de vez en cuando usar acceso a google a través del celular (no teníamos la gracia de contar con las net)

Entonces ¿no deberíamos preocuparnos por estar últimos en la lista de países de PISA? En realidad deberíamos preocuparnos por el sistema en sí. Deberíamos evaluar qué entendemos por educar cuando mandamos a los niños al colegio y cuando no los mandamos, como el caso de las familias que educamos en casa, qué buscamos realmente y qué queremos cuando nos desesperamos porque puedan rendir libre.

La escuela debería ser un ámbito en el cual se viva creando y resolviendo situaciones reales cuando se presentan. Por ejemplo, la tan mencionada socialización que se da en la escuela, algo que todos parecieran defender; realmente cuando se presenta algún conflicto la escuela nos enseña a resolverlo? realmente nos instan siquiera a hacerlo? La escuela debería educar en los métodos científicos y no meternos datos de ciencias que podemos encontrar en libros e internet, debería dejarnos producir cosas en vez de  testimoniarlas en fotografías, debería dejarnos probar y equivocarnos mientras construimos cosas en vez de decirnos cómo lo hacen los que saben. La escuela debería…. pero no hace.

Es a partir de ahí donde debería querer cambiarse las cosas y no al revés. Ahora seguramente muchos dirán que las escuelas de Argentina y de latinoamérica en general son pésimas, habrá quienes propongan más horas de clase, más contenidos, mayor cantidad de exámenes que nos aseguren que la próxima podramos tener mejores puestos en este “ranking de habilidades” inservibles. Pero nadie se pondrá a pensar qué es lo que deberíamos aprender, cómo y mucho más importante, porqué.

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3 Comentarios

  1. Avatar Lorena Artigas 10 diciembre, 2013 el 9:28 pm

    Me encantó el artículo Paula!!! me encanta leerte, sos un gran referente para mi.
    Sobre el tema de los exámenes tenés tanta razón, qué miden, para quién y para qué? si todo esta mal enfocado y no nos termina sirviendo para la vida real.
    Te cuento que mi marido siempre dice que a los profesionales antes de darle el título los tendría que hacer manejarse en la vida y si lo hacen bien les dan el título, esto va a cuento de los ingenieros y veteriarios del Inta a los cuales sufrió por un tiempo y tenemos los resultados de plagas en el campo que ellos recomendaron.
    Si los largás en un campo y que lo tengan que producir según sus tesis, y libros se mueren de hambre al mes y ni hablar del desastre con los animales y los cultivos.
    Todas las carreras tendrían que cerrar de esa manera, mejor dicho manejarse con la realidad
    para que los chicos aprendan realmente, se comprometan, y valoren el trabajo.
    Yo creo que los pibes no se comprometen con nada por el hecho de que ni saben lo que quieren porque nunca se los preguntaron, por eso está esa generación del Ni trabaja, Ni estudia.
    Se que no debemos generalizar pero gran parte de nuestros jóvenes esta en esa onda que no le importa ni se compromete por nada de nada.
    El cambio del paradigma es más que necesario eso ya lo sabemos pero también lo es desde los individuos, desde las familias, por un mundo de calidad de vida no de números al boleo que no dicen nada, solo la vida te da el APROBADO que vale.
    Un abrazo enorme amiga.
    Lorena.

  2. Avatar Silvana Gonella 4 diciembre, 2013 el 11:26 pm

    Bellíiiiiisima reflexión. Me has enseñado algo recién, que no tenía ni la menor idea que existía y jamás había oído nombrar. Lo de los exámenes Pisa. De todas maneras, también por la elocuencia de tu explicación, te aseguro que no tengo ningún interés en adentrarme para saber qué son… ya que queda clarísimo que no aplican para nada y en nada….
    A la vez, también me fascina coincidir con vos, como siempre, de que los pingos se ven en la cancha!!! y me queda preguntarme tanto como vos… realmente qué se pretende y para qué… cuando la “prioridad más socialmente aceptable” se basa en presentar exámenes libres.
    Digo, en este caso ¿para quién es el certificado? Ciértamente no para el niño… que de eso no lleva registro en su inocente y despreocupada agenda. Es decir que obviamente el esfuerzo del niño va dedicado a otros adultos… probablemente desconocidos o familiares ( en el peor de los casos) que suponen que tienen la verdad y por tanto hay que complacerlos… Pero… y al niño que es quién más lo necesita, ¿quien lo complace?
    A veces lo más difícil como padres es aprender a sacarnos la careta y convertirnos en verdaderos, auténticos, coherentes y amorosos seres, despreocupados por el qué dirán, que viven y dejan vivir la vida a todos lejos de preocupaciones que no conducen, a ningún lugar….
    También es clarísimo que la vida es un proceso y el aprendizaje de la experiencia es día a día con cada situación. Lo bueno es sacar partido de cada desición que tomamos y evaluar, si sirve y capítalizarlo o si es inútil y descartarlo.

    1. Avatar Paula 5 diciembre, 2013 el 11:04 am

      Sil, te juro que entré a mirar el tipo de preguntas de matemáticas que habían colgado en una web de los exámenes anteriores y no sabía si reirme o llorar! El de ciencias lo mismo. Es incluso tan meticulosamente estructuralista el tipo de preguntas que me recordó al film la Sociedad de los poetas muertos cuando les manda a arrancar la hoja donde se establecía un análisis de un poema en forma de ejes cartesianos! jaja Al final en vez de educar en el valor de la vida o el cuidado del medioambiente solo se llenan de datos superfluos a los chicos y si no saben esos datos que a fin de cuentas EL 90 % DE LA POBLACIÓN NO SABE! se dice que la educación fracaso! por favor es realmente psicótico.