Esto es lo que se debatía no hace mucho en un cumple al que asistí donde las madres rondábamos entre los 25 y 50 años.

La charla fue tan nutritiva, que  llegó un momento en que más que participar me di a escuchar qué se decía. Me di cuenta que mientras unas estaban hiper informadas al respecto, otras tocaban de oídas y las más grandecitas se resistían a dejar atrás ciertas imposiciones a las que nos han acostumbrado a través de  los  varios mitos que rondan la crianza.

Recordé entonces un estupendo artículo de María Berrozpe donde habla de las fases de su maternidad y reflexioné sobre qué difícil es ,cuando se es primeriza, el poder sentirse totalmente segura como mamá. Cada uno de nuestros hijos es diferente y por ende es comprensible que, primerizas o no, muchas veces dudemos si estamos haciendo las cosas bien; pero como dice el gran pediatra español Carlos Gonzalez

[piopialo vcboxed=”1″]El único límite para criar a tu hijo es el amor.[/piopialo]

No me voy a poner a explicar qué sería la crianza con apego, para ello les recomiendo que lean este resumen de bebesymás. Lo que me gustaría es pensar un poco sobre lo que hablaba María en su artículo y tratar entonces de entender si esto de la crianza con apego es una mera moda o si realmente es un despertar consciente de madres y padres que, más allá de informarse y adoptar en consecuencia filosofías de crianza, a la larga solo están respetando naturalmente sus instintos.

Cuando tuve a mi hija, como les conté la otra vez, se me había dado por no informarme sobre muchos temas, apelando a la errónea idea de que si lo hacía podía caer un poco en lo que describía María en su sitio.

No sabía qué era eso de la crianza con apego pero puedo decir que de una u otra manera cumplí en forma instintiva cada una de las B que nombran en Bebés y más. Incluso el colecho, a pesar de que todos en aquellos años decían que corrías el riesgo de ahogar al bebé por dormir con él.

El desconocimiento de la crianza con apego y la cantidad de mitos que hace ya 12 años estaban más instalados que nunca en nuestro día a día, hizo que me sintiera culpable por muchas de mis decisiones. Por ejemplo trataba de evitar el decir que con 3 años mi hija aun dormía con nosotros. A los 4 solita se fue a su habitación dándole lugar a su hermanito.

Las primeras noches dormíamos los cuatro , incómodos mi marido y yo pero felices. Pero R. se dio cuenta que ella también estaba incómoda por tener que dormir con tantos cuidados para no patear a su hermano y se decidió por su habitación. Hoy T. sigue cada noche durmiendo con nosotros, no niego que me encantaría que ya se decidiera por su propio espacio pero también sé que lo ha intentado sin éxito.

Respeto que él tenga otros tiempos, intento trabajar con él su miedo a la oscuridad o a quedarse solo. Ya se animará.

Moda o necesidad?

Pero el cuestionamiento que planteaba, si era una moda o una necesidad, creo que depende de quién la ejerza. Es probable (como bien plantea el artículo de María) que muchos opten por  una filosofía o modo de crianza con actitudes casi dogmáticas; otros quizá podrán ejercer algo más ecléctico.

Lo que sí estoy segura es que la mayoría de los padres por más que nos esforcemos no podemos ser perfectos. ¿A quién no se le habrá escapado alguna vez un grito, un pedido mandón, un dedo amenazador?

Considero que cuando eso pasa debemos tomarlo como una manera  también de enseñar valores mientras aprendemos a gestionar nosotros nuestras emociones. Pedir perdón, por ejemplo.

Cuando te pase, no te sientas culpable. ¿Sabías que la emoción no puede controlarse? Las emociones son impulsos que se dan antes de pensar. Lo que uno sí puede hacer es gestionar o trabajar en esas emociones que pueden incidir en nuestras reacciones. Al reconocerlas, aceptarlas y gestionarlas, te aseguras que con el tiempo desarrolles la habilidad de tener más paciencia, más consciencia de tus reacciones, darte más tiempo para pensar antes de actuar a pesar de lo que puedas estar sintiendo.

[piopialo vcboxed=”1″]La crianza con apego es definitivamente una necesidad si queremos una sociedad diferente[/piopialo]

Lo afirmo porque vivimos en una sociedad casi dormida. Así como lo veíamos en el vídeo que les compartía de Brenné, el no permitirnos sentir, el querer controlar algo que es incontrolable, hace que terminemos anestesiando la capacidades humanas inherentes a nuestra naturaleza emocional.

Criar hijos apegados, amados, respetados, hará posible mañana una sociedad de adultos sanos desde lo emocional. Adultos que no tengan que sanar heridas que podrían haberse evitado.

No estoy con esto diciendo que los niños hagan lo que quieran, que no se les marquen límites. Todo tiene que ver con la forma en que nos comuniquemos.

No es lo mismo mandar que pedir, retar que explicar, gritar que respirar hondo 5 minutos antes de hablar o accionar. Por ello más que hablar de crianza con apego (algo que en definitiva se da cuando hay amor), me gusta hablar de crianza consciente. Por que de qué me serviría querer seguir las pautas de una crianza con apego sin entender realmente lo que significa,  si finalmente porteo, colecho pero grito cuando mi hijo desordena, le digo que es un caprichoso cuando se pone a llorar por algo que no le damos o maldigo por lo bajo cuando se le cae un vaso.

Y quizá vos, me leas y digas: “pero quien hace eso, no hace crianza con apego en absoluto” y sin embargo yo te digo que sí, que muchas veces hacemos grandes esfuerzos por seguir las leyes de… pero no somos conscientes que hasta que no sanemos nosotros primeros, hasta que no seamos realmente libres de mitos, juicios y mandatos con los que nosotros mismos nos hemos criado; a la larga uno termina repitiendo patrones y modelos de conducta.

He visto muchas mamás llenarse la boca sobre la crianza con apego y luego postear en redes sociales la famosa fotito de la chancla con la leyenda “con esto mi madre me alineaba todos los chakras, se ahorraba en psicólogos y bla bla bla” No niego que si lo tomamos con ironía puede causar gracia, pero si lo pensamos seriamente aun persisten esa creencias del “chirlo a tiempo”.

Y cuidado, vuelvo a lo mismo. Puede pasar. No somos perfectos. Pero a lo que apunto acá es que no se nos haga hábito, que no lo tomemos como herramienta de crianza solo porque “acá estamos, lo más bien, adultos geniales a pesar de los chirlos recibidos”.

La crianza consciente, o con apego (para algunos será algo diferente, para mí es exactamente lo mismo), es una necesidad. Lo reafirmo por aquello que tanto suelo citar [piopialo]”seamos el cambio que queremos ver en el mundo”.[/piopialo]

Por eso, si aun eres mamá o papá primerizo, o si ya tienes hijos pero estás intentando armar nuevos caminos; me encantaría saber tu opinión. ¿Practicas la crianza consciente?, ¿cuáles son los desafíos más grandes con los que te enfrentas?, ¿cómo consideras que fue tu propia crianza?

2 Comentarios

  1. Avatar Dialoguista 27 abril, 2016 el 9:05 am

    Que tema! No he leído nada sobre crianza con apego, no sé las “leyes” que imparte. Sé que no puedo criar en base a parámetros fijos, porque soy una persona en constante crecimiento, sobre todo, desde que fui mamá, y desde la famosa crisis de los 40 que a mi, no será si será mito o no, me pegó fuerte jaaja.
    Sé que he intentado e intento, que los “chirlos” no sean lo común, y cuando los hay, haya una reflexión luego de mi accionar, y de el de ella, en forma separada y en forma conjunta, para que ella vea que yo también reflexiono sobre la forma correcta de criarla. Que no me las sé todas, es algo que quiero que sepa, porque quiero que aprenda de mi ejemplo, que se va creciendo y aprendiendo siempre cosas nuevas y que un error no denomina a la persona, sino su trabajo constante, su interés y su amor por lo que hace y cómo lo hace.
    En cuanto al colecho, va! me importa un bledo lo que piensen. Mi hija tiene su pieza, pero hay días que pide dormir conmigo, se siente más vulnerable o tiene la necesidad de estar conmigo a la noche, tiene miedos, o pasó un mal día, lo que fuera, creo yo que es allí donde debemos decir, acá estoy, siempre que necesites. No encuentro reales razones por lo que esa actitud pueda perjudicarla.
    ¿Cómo me criaron? Sin mucho afecto demostrado, sin abrazos, te quieros, mimos. Mi mismo hermano me ha dicho que yo soy la más cariñosa de la familia. Ya en la adolescencia, rompía con la paralisis sentimental de mi familia, proponiendo abrazos, diciendo te quiero. Y para mi sorpresa no solo les encantaba sino que correspondían. Se ve que solo no sabían cómo cuándo y dónde tomar la iniciativa. Vaya a saber cómo los criaron a ellos!
    Bueno, siempre que vengo por acá, termino hablando hasta por los codos jajaja Espero que sea útil para otras mamases y papases (como decís vos)

    1. Paula Lago Paula Lago 3 mayo, 2016 el 1:16 am

      Ayyy perdón que no había visto este comentario!!! Yo la verdad debo decir que aunque no tuve unos padres super archi demostrativos fueron los más cariñosos y apegados que vi! Creo que a pesar de las cosas que uno siempre tiene para criticar a sus padres (algo natural jajaja) no es sino hasta que sos padre o madre vos que te das cuenta de lo que significaron ciertas decisiones en algunas cosas.
      Yo debo admitir que mis viejos estuvieron hiper presentes en mi crianza, pude disfrutar de papás ya grandes, maduros emocionalmente, con miedos claro! como todo ser humano y con sus errores; pero que me dieron todo el amor del mundo seguro.
      Eso es lo que intento yo como mamá, tal como dice la frase de Carlos Gonzalez. Si hay amor de verdad, ese es el límite porque el amor de verdad no hiere, no abusa no limita.