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Charlotte Mason, estudio de la naturaleza

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[pullquote]La verdadera felicidad no consiste en encontrar nuevas tierras, sino en ver con otros ojos
» Marcel Proust[/pullquote] El sábado por la madrugada me llegó la 6ta lección de Charlotte Mason de manera fácil, curso que me tiene fascinadísima.. La sexta lección trata de adentrarnos  en la importancia del estudio de la naturaleza y cómo llevarla a cabo. Me gusta cuando las explicaciones son puntuales y claras y te aportan una visión real de cómo encarar un método X en vez de quedarse en lo meramente teórico o filosófico de la cuestión. Charlotte Mason, estudio de la naturaleza Esta lección apuesta básica y llanamente a salir; salir a la calle y conocer el barrio, el lugar donde uno vive, las cosas que nos rodean cotidianamente y que por lo general apenas advertimos.

Ya decía Charlotte:

“Quisiera pensar que la mayoría de nuestras madres se sentiría triste si su hijo(a) de seis años no fuera capaz de reconocer un árbol británico común mirando una rama con sólo retoños. Es el dominio de la naturaleza, y los niños entran en él como los patos al agua; los primeros seis o siete años de sus vidas son para estar afuera- mientras el tiempo lo permita- aprendiendo estas cosas, en lugar de enfrascarlos en libros con ilustraciones y ABC”

Esto me hizo pensar que va mucho más allá de simplemente apreciar qué colores maravillosos nos regala el Otoño. Me percaté de  que eso no es suficiente. Yo no tenía ni idea de qué árboles había en la zona, cómo se llamaban o qué particularidades tenían. Ahí me vieran tratando de googlear cómo se llamaba el árbol que “tira pelotitas” 😳 Pues vaya sorpresa que me enteré que el paraíso, que así se llama finalmente,  no solo “tira pelotitas“que se te pegan a la suela y te hacen maldecir, sino que esas semillas pueden usarse como insecticida natural y, sobre todo, para combatir hormigas!!

Uno podría pensar inmediatamente que el Nature Study  solo puede darse en algo así como un bosque o la selva cuando, vamos, la naturaleza está en todas partes. Y en este punto le tengo que agradecer siempre a mi amigaza Marina por darme a conocer el blog de Charlotte Mason in the City, una familia que educan en este método viviendo en pleno Nueva York. Es entonces que uno se empieza a preguntar ¿cómo?, ¿no hay árboles, flores, pasto o yuyos donde vivimos?, ¿no nos rodea el clima mismo, el aire, las estaciones?, en fin… ¿no somos nosotros también naturaleza?

 

Charlotte Mason, estudio de la naturaleza a pleno

Leyendo la lección de esta semana me acordé instantáneamente de la escuela de la Srta Olga quien quizá está bastante cerca de ser nuestra Charlotte criolla. Inevitable reconocer que en este punto la escuela nunca nos va a dar esa experiencia de contacto con lo natural (por muy poco de natural que ya tengan las grandes ciudades) cuando la mayoría de ellas están inundadas de cemento,  nada de verde- en muchas ni macetas con plantas- y donde el único contacto continuo con algún proceso de la naturaleza se resume a una insulsa germinación.

Desde ya que estoy generalizando y asumo que sacar los chicos a la calle en la escuela para reconocer el barrio, aprehenderlo, inspeccionarlo, no es algo que se pueda tener en cuenta así nomas en los tiempos que corren; pero también asumo que no se necesita demasiado para poder trabajar con los chicos el tema de la naturaleza. Aun son pocas las escuelas que, por ejemplo, han incorporado el tema de las huertas, verticales u horizontales.

Pero no quería criticar la escuela sino más bien reflexionar un poco en esto de porqué muchos hemos perdido esta cosa del “salir a caminar”; y no salir a caminar por el hecho saludable de hacer ejercicio, sino para realmente conocer qué nos rodea, contactar con algo más que el caño de escape o el verde para patear la pelota o remontar un barrilete. Hablo de alimentar esa curiosidad natural de los niños de agarrar un insecto y observarlo, tirarse al piso tranquilamente sin que le estemos diciendo que se levanten porque se van a ensuciar, que puedan mínimamente nombrar dos flores diferentes con solo verlas.

Alimentar el poder de observación y experimentación en los chicos más que ponerlos a mirar un manual de ciencias o responder un cuestionario me parece a esta altura elemental. Al menos darle la oportunidad de tener lo primero a la vez que lo segundo. Asique a estas alturas me estarán seguramente aguantando qué tal nos va “afuera” usando algunas de estas ideas que me van inspirando.

 

Paula Lago

Docente de Lengua y Literatura, futura counselor y librera (si Dios quiere)
Coleccionista de todo tipo de papelería, libros y cartas de tarot. Amo la fotografía y viajar por pueblitos del interior.

3 Comments

  1. Cuenta, cuenta, todo lo que puedas sobre el método!!! Yo siempre digo que mi hija se super divierte cuando va al campo de mi hermano, que gracias a eso conocer algunos árboles y flores, pero tenes razón, tenemos árboles por todos lados. Como los de las pelotitas!!! Me dejaste pensando si son los de pelotitas chiquitas o los de pelotas grandes que son como cardos. Queremos fotos!!!
    Saludos Pau 😉

  2. Hola Pau!!! que lindo lo que comentás!!! y yo me sonrío dado que en casa pasa todo el tiempo sin necesidad de que yo las “mande” a buscar o mirar algo específico, es que como viven en el campo todo para ellas es novedoso, hasta lo más simple el tamaño de una hormiga que nunca vieron, y se asombran, te explican lo que ven, lo llevan dentro!!! y cuando leo a Charlotte Manson más me gusta porque me ayuda a seguir acentuando sus talentos naturales.
    Sobre el tema de la escuela y sus métodos, sin ánimo de critica también quiero aportar sobre un gran maestro rural como fue Luis F. Inglesias que estimulaba a sus alumnos a la observación constante de todo su entorno, la música el arte, era increíble, yo cuando pueda voy a seguir pasando sus métodos para que lo conozcan.
    Los seguimos. Un beso enorme a la familia. Lorena.

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