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Debo admitirlo. Mi suegra tomó lo del educar en casa de manera natural, no dijo ni pío.  Mucha gente supone que tengo el poder de hacer esto solo por haber sido docente. La mayoría de las veces no se atreven a decirme ni mu con lo académico pero  arremeten con lo social. Ella ni si quiera eso. Pero…

[piopialo vcboxed=”1″]Muchísimas familias padecen lo que yo llamo un lavado cerebral por aspersión[/piopialo]

Como las gotitas muy finas que suelen regar el campo, ellos riegan tu cerebro con comentarios al pasar, preguntas examinadoras a tus hijos y algún que otro comentario hacia las pobres criaturas cuando los padres no están presentes.

Pobres suegras! si alguna buena onda me está leyendo no lo tome a modo personal. Sé que hay muchos que apoyan con confianza a sus hijos y sé que no todos critican por lo que hablaremos ahora; pero es que esta semana algunas mamás me hablaron justamente de sus suegras y cuán agotadas estaban de las críticas y comentarios sobre el Homeschooling. Así que lo de suegra, va como símbolo de aquellos que siempre nos critican.

Toda la sociedad en mayor o menor medida, incluidos vos y yo, padecemos en algún momento de distorsión cognitiva.

La distorsión de este tipo colabora mucho en cómo los demás perciben lo que hacemos y cómo a su vez nosotros muchas veces podemos también percibir cómo hacemos lo que hacemos.

Lo bueno de esto es que los que educamos en el hogar, ya sabemos QUÉ van a decirnos y así como ellos tienen su disquito lado A (Académico) y lado B (social); podemos también nosotros hacernos de nuestro propio longplay de respuestas.

Pero ¿qué es una distorsión cognitiva?

Las distorsiones cognitivas son esquemas equivocados de interpretar los hechos que generan multiples consecuencias negativas: alteraciones emocionales como consecuencia de la perjudicial creencia en los pensamientos negativos, conflictos en las relaciones con los demás donde es posible que las interpretaciones erróneas generen conflictos, o en la manera de ver la vida dando lugar a una visión simplista y negativa. Nicolás Moreno-Psicólogo

Hay una lista larga de diferentes maneras de manifestar una distorsión cognitiva; pero vamos a ver algunas que más nos pueden afectar.

El catastrofismo

Como dice la palabra es llevar cualquier hecho a la categoría de catástrofe, aun cuando no hay razones fundadas para ello. Algunos tienen dolor de pecho y ya lo atribuyen a un ataque cardíaco; otros no salen los días de lluvia porque seguro todo se va a inundar.

En el caso de la educación en el hogar, el catastrofismo se da cuando se percibe que por sacar al niño de la escuela, este será un aislado social y un analfabeto. No podrá ingresar a la Universidad, no va a conseguir trabajo y terminará bajo un puente drogado y muerto de hambre. En fin, todo mal.

Se puede detectar este tipo de distorsión cuando se comienza con la frase  “Y si…”. A lo cual se puede responder “Y si no….” o completando las frases de manera diferente. Como juego de ping pong por cada “y si” ajeno podemos dar el nuestro:

-¿Y si se queda sin amigos?
-¿Y si tiene mejores relaciones?
-¿Y si no consigue entrar en la Universidad?
-¿Y si no quiere ir a una y prefiere ser independiente?

La sobregeneralización

Si ocurrió una sola vez, ocurrirá siempre.

Hace unos años se dio un caso terrible en USA con una madre que había matado a sus hijos. Como había sido educada en casa las voces críticas sobre cómo los niños fuera del sistema se volvían adultos violentos y antisociales se elevaron de inmediato. Lo mismo ocurrió con uno de los tantos tiroteos en espacios públicos que cada tanto asolan la sociedad norteamericana.

Sin embargo esto ignora que por cada ex homeschooler que podría perpetrar un acto violento, hay cientos  que destacan por ser activistas pacíficos y miembros comprometidos de la sociedad en la que crecieron.

Palabras que suelen usar los sobregeneralizadores son: “nadie”, “nunca”, “siempre”, jamás”, “todos” o “ninguno”etc.

En Argentina la llevamos fácil por ahora. No hay siquiera estadísticas de adultos que hayan sido educados en casa y que les haya ido mal en la vida o que hayan terminado sus días como criminales. De hecho la mayoría de los miembros de una sociedad que sí lo han sido, han pasado por la escuela.

En el caso que se nos critique con argumentos sobredimensionados, hay que enyoguizarse porque por muchos datos, números y estadísticas que intentemos dar; los sobregeneralizadores seguirán sobregeneralizando (valga el trabalenguas)

Pero nosotros, los padres, también muchas veces sobre dimensionamos las cosas y generalizamos. Si mi hijo no quiere aprender algo, nunca lo hará. Si una vez reprobó un examen libre, siempre le pasará. Si una vez nos discriminaron por no ir a la escuela, nadie nos aceptará.

Negativismo

No hace falta explicarlo demasiado. El negativo se focaliza en lo negativo en vez de sopesarlo con lo positivo. Pasa mucho cuando los padres sienten que los niños no aprenden nada solo porque les cuesta matemática o leer; pero no ven que están adquiriendo entusiasmo o hábitos productivos como el orden, la generosidad o la responsabilidad. No importa si cumplen con lo que les decimos hacer; si lo hacen mal está todo mal.

Para colmo los de afuera no pueden esperar los tiempos propios de cada niño. Si no leen o cuentan bien o se saben las tablas para cuando tienen 7 u 8 años, nunca lo aprenderán o el homeschooling no sirve o nosotros, los padres, evidentemente somos pésimos maestros.

Por supuesto jamás verán lo positivo antes nombrado. No ven si un niño antes violento ahora está sereno, si uno que no hablaba o no se comprometía con nada, ahora trabaja entusiasmado. Si padecía “déficit de atención” ahora pueden pasar horas trabajando en un proyecto.

¿Tiene cura?

Por empezar esto no es una enfermedad. Distorsionamos cogniticamente por muchos de los filtros mentales y culturales a los que nos sometemos. Es como tener una programación X que debemos cambiar cuando la identificamos. Y el primer paso es justamente eso, identificar la distorsión para poder cambiarla.

Cambiarla en nosotros es difícil- somo animales de costumbres- pero en los demás diría que es casi imposible y no vale de mucho. ¿Entonces? A no desesperar, pongámonos en los zapatos del otro, aprendamos a que las críticas no nos afecten y ganemos poder sobre nosotros mismos para callar esas críticas si realmente nos secan el cerebro.

¿Cómo? pues te invito a leer lo que hablábamos aquí:

http://educoencasa.com.ar/la-inutilidad-de-justificar-nuestra-decision/

http://educoencasa.com.ar/educar-en-casa-conflicto-familiar/

También te recomiendo estos artículos

http://silvanagonella.com/hablando-de-dar-el-ejemplo-como-resuelven-los-conflictos-en-tu-familia/

http://jaimeburque.com/blog/las-distorsiones-cognitivas-por-homer-simpson/

 

 

Paula Lago

Docente de Lengua y Literatura, futura counselor y librera (si Dios quiere)
Coleccionista de todo tipo de papelería, libros y cartas de tarot. Amo la fotografía y viajar por pueblitos del interior.

3 Comments

  1. Hola Pau!!! interesante artículo y siempre vigente cuestión de las criticas familiares. Nosotros gracias a Dios, no hemos tenidos esos cuestionamientos y mucho menos, por mi parte de mi suegra es más nos super apoyó con la decisión. Aunque no puedo negar, que esperaba esas críticas, por parte de mi familia, pero no, me sorprendieron se lo tomaron al menos con soda. Nos dijeron que nosotros eramos los padres y que sabíamos lo que hacíamos. Estaban tranquilos porque sabían que ambos teníamos preparación docente y que a las nenas no les iba a faltar nada de nada en ningún sentido.
    Alguna que otra vez hace alguna pregunta medio de esas que vos decís, como “probando” a las nenas, pero yo no me inquieto.
    En estas vacaciones pudieron ver lo sociables que son, cuando trabaron amistad con unas adolescentes por un par de días, quienes se quedaron encantadas con ellas y hasta les compraron un juego. Solo se trataron día y medio. Muy sorprendente no?.
    Un abrazo enorme. Lorena

  2. Me hiciste reír muchísimo con lo del lavado de cerebro por aspersión…. una genialidad!!!

    Como sabemos, vivimos en una sociedad en la que la crítica es un deporte de alta competición, señalar con el dedo al otro, presuponer, cuestionar, no estar de acuerdo pero carecer de una idea mejor, sólo ver los problemas pero que no se caiga ni media solución… etc, encima que muchos lo hacen como ¡Si tuvieran derecho! Ohh my Good!

    Por eso creo que la CLAVE (con mayúsculas) es lo que sutilmente deslizaste al final… Supongo conocíéndote, que lo habrás hecho con la intención de que el artículo entero sea leído e interpretado en toda su dimensión, ya que es muy claro y obvio…

    Unas poquitas palabritas en minúsculas… que TIENEN UNA IMPORTANCIA MAYÚSCULA: “aprendamos a que las críticas no nos afecten”

    Esa es la única, la más efectiva y la mas eficiente SOLUCIÓN….

    Los criticones exagerados que son peores que las suegras malas…. seguirán siéndolo hasta que se aburran.

    No hay nada que hacer con ellos… no hay argumentos suficientes para que su reducido cerebro acepte opciones distintas…
    Lo único que se puede hacer es dejar pasar las críticas y a sus protagonistas como a un tren.
    El tren hará ruido, tirará humo, soltará olor… pero finalmente pasará y de su paso ya nada quedará…

    Silvana Paola Gonella

    PD: ¿Te dejo un artículo mío viejo que habla de esta actitud?
    http://silvanagonella.com/hablando-de-dar-el-ejemplo-como-resuelven-los-conflictos-en-tu-familia/

    • Ciertooo gracias por compartir el artículo!!! ahora lo agrego arriba con los otros para que no se le pase a nadie!
      En cuanto a las críticas, cómo cuesta desprenderse del que nos afecten al principio; sin embargo más convencidos nos ponemos, menos nos preocupan! jajaja

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