Los adolescentes dan miedo. Recuerdo cuando en primaria daba clases y contaba a las otras docentes que trabajaba también en secundaria y me miraban con terror. “¡Yo no daría clases en secundaria ni loca!” me decían. Y yo me preguntaba por qué. No hay edad más difícil pero a la vez más grandiosa que la adolescencia.

Creo que lleva muy bien puesta el nombre porque realmente duele. No son grandes pero tampoco chicos, se les limita en muchas cosas y a la vez se les exige otras apelando incontables veces al doble discurso. Es una edad  de rebeldías y enfrentamientos lógicos porque a nosotros los adultos nos pone ante un espejo impresionante. Los chicos notan nuestras dudas mucho más fácilmente que los más pequeños, nos empiezan a cuestionar y a nosotros nos cuesta soltar, confiar, dejarles hacer y decidir. ¡Crecen tan rápido! y tener hijos adolescentes es donde más cuestiones internas y propias nos exige gestionar. Sobre todo emocionales.

Cuando empecé a educar en casa conocía familias con niños pequeños, algunos pocos tenían hijos pre adolescentes; en los últimos dos años explotó el número de niños en edad secundaria que se educan en casa; incluso muchos de ellos me contactan directamente porque ya no aguantan la dinámica de la escuela.  Y a la par, mi hija ya a días de cumplir 16 años. La miro y no lo puedo creer.

Así que… sí, se puede perfectamente educar en casa a un hijo/a adolescente. En nuestro caso ya hace 7 años que hacemos esto y por eso es diferente a cuando un niño se desescolariza durante la secundaria. Cuanto más ha estado en la educación formal, más difícil también se le hace entender las inmensas posibilidades que tiene el educarse autónomamente. Por eso me gustaría enumerar algunas cosas que tenemos que tener en cuenta.

Ellos tienen que tomar las riendas de su educación.

Para esto sí son grandes. En un abrir y cerrar de ojos ya deberán elegir qué hacer con sus vidas, y por eso desde lo más temprano posible tenemos que ayudarlos a descubrir sus talentos, su vocación. Y con esto no quiero decir “qué carrera seguir” porque muchas habilidades y vocaciones no tienen que ver expresamente con hacer una carrera de grado ni implica necesariamente tener una formación acreditada.

Hay niños que son excelentes con cualquier área artística, otros pueden ser grandes misioneros, otros quizá quieran viajar por el mundo y explorar. Tenemos que sacarnos la mentalidad que con ciertas cosas “se morirán de hambre”. ¡Conozco tantos ingenieros y licenciadas que se están muriendo de hambre! o, peor, conozco tantos profesionales que ganan muy bien pero son tan tremendamente infelices con sus vidas.

Nuestro rol en esta edad cambia, tenemos que saber acompañar y eso requiere de nosotros mucha más apertura mental y “desataduras” a lo que conocemos. Requerimos de estar ahí, con ellos, pero entendiendo que ya no necesitan una presencia como cuando son más chicos porque ahora ellos tienen que aprender a organizarse, decidir, respetar sus propios ritmos, etc. Todo esto se vuelve muy difícil porque al desescolarizar pensamos que con ellos también tenemos que sentarnos pizarrón de por medio a “enseñarles” cosas, a verter conocimiento en esas cabecitas vacías porque sino no van a poder ir a l universidad o conseguir un buen trabajo. Porque para nosotros los adultos, eso es lo más importante, lo que más nos preocupa: que vayan a la universidad o que puedan conseguir trabajo.

Rearmar lazos con ellos

Cada vez que nombro esto me miran como bicho raro. ¡Pero yo conozco a mi hij@! ¡Nos amamos! ¡Nos llevamos de maravilla! Y no digo que no, seguramente es así. También yo amo a mis hijos y nos llevamos fantástico; pero cuando han estado 10 u 11 años en la escuela te puedo asegurar que no será la misma la relación que tendrán cuando esté en casa esas horas que antes estaba en la escuela. En especial porque los adolescentes necesitan su espacio y ya no van a querer compartir con vos todo lo que hagan, no te van a querer pedir ayuda así como así, no van a ser tan demandantes como los más peques y ciertamente van a querer hacer las cosas a SU manera y no a la tuya.

Por eso hablo de compartir con ellos cosas que antes no solían hacer juntos. No solo para conocerse en una rutina diferente, sino porque además ellos también necesitan saber que compartir cosas con los padres no tiene por qué darles vergüenza y que puede ser una experiencia enriquecedora.Ellos también necesitan relacionarse con el mundo adulto de manera diferente sin sentir que el adulto es al que “deben rendirles cuenta y obedecer sin chistar” como la escuela los tuvo acostumbrados.

Y cuando entren en modo frustración cuando algo no salga como ellos quieren, seguramente toda la culpa del mundo la vas a tener vos, y hay que saber leer en eso que solo están pidiendo ayuda como saben, como pueden. Dentro de ellos también hay una lucha entre “necesitar a papá y mamá” versus arreglárselas solo, o el sentimiento de que deberían poder solos. Y no, ellos también deben entender que pedir ayuda no está mal. Los adultos también debemos entender eso. Mi pelea más grande, pisando los 50, es entender que no está mal pedir ayuda.

Dejarlos decidir.

Esto quiere decir, dejarlos ir siendo adultos. Por supuesto que aún hay cosas que requieren de nuestras decisiones, pero no dejemos que nuestras expectativas nublen nuestra actitud hacia ellos. Conozco familias que se quejan porque sus hijos adolescentes no “quieren hacer nada”, los irrita verlos “sin hacer nada”; pero cuando entro a indagar qué hacen al menos yo de este lado veo que hacen ¡ Y MUCHO! Por lo general son jóvenes llenos de proyectos, que incluso hasta están focalizados en emprendimientos excelentes. Entonces me doy cuenta que ahí hay un espejo delante del padre/madre que los está enfrentando con sus expectativas. Sería mejor verlos con la cabeza metida en libros o tomando apuntes o haciendo ejercicios matemáticos que editando vídeos, componiendo música o dibujando.

Recuerdo una familia que me contaba que ese año había sido un caos, que no habían hecho nada. Y 10 minutos después me estaban contando que el nene de 13 había estado yendo al trabajo del padre, había aprendido a hacer la facturación y manejar el software para ello y estaba a full llevando los libros. Se dieron cuenta a los meses posteriores de él empezar que había abierto una página de facebook y un instagram para que se conociera lo que ofrecían y que de hecho varios clientes habían llegado a ellos gracias al nene…. al nene de 13 años que ayer se chupaba los mocos.

Ellos necesitan sentir nuestra confianza y sentir, sobre todo, que si cometen errores es humano y natural; se puede cometer errores de los que aprender. En este sentido es elemental que seamos flexibles. No percibimos muchas veces lo extremistas que podemos ser ante ciertas cosas y eso corta el diálogo.

Nuestros hijos para crecer y madurar necesitan sentir que les damos espacio para ello, que sus ideas serán respetadas y aun cuando piensen diferente a nosotros y hagan elecciones diferentes, siempre los amaremos.

Desde ya que uno como familia siempre tiene valores y principios. No estoy diciendo que eso no exista, sino que tengamos a bien generar espacios de encuentro y diálogos para ellos donde entiendan que tienen libertad de elecciones; pero a la vez que esas elecciones conllevan responsabilidades de las que tendrán que hacerse cargo tarde o temprano.

Participa de su mundo.

Tengo totalmente en claro que lo que yo entiendo por amistad, la mayoría de la sociedad lo entiende diferente. Cuando dicen que los padres no pueden ser amigos de sus hijos es porque yo sé que evidentemente no tenemos la misma noción sobre lo que la amistad es. Será por eso que tengo tantos amigos que se pueden contar con una sola mano. Para mi un amigo es primero el que te conoce bien, que sabe qué te gusta y qué no, qué te hace feliz y qué infeliz; aquel que disfruta cuando algo te sale bien y se entristece cuando te ve mal. El que sabe que no doy consejos salvo que me los pidan y cuando eso pasa, saben que quizá no les guste lo que tenga para decir. La amistad es ante todo respeto, aceptación y diálogo. Y en este contexto creo los padres pueden ser perfectamente amigos de sus hijos.

Y para tener este tipo de relación tenemos que conocer a nuestros hijos, saber qué les gusta, a quiénes siguen y por qué, qué valoran. Tenemos que compartir también con ellos sus códigos, sus gustos, o al menos respetarlos.

Por supuesto me ha pasado de abiertamente decirle a mis hijos por qué algo NO me gusta. Lo he hecho con respeto y me di cuenta que hasta se han quedado pensando muchas veces y me han terminado dando la razón. Por ejemplo, recuerdo cuando mi hija quería ver 13 reasons why y yo le expresé abiertamente por qué me parecía una bazofia de serie. Le llevó 3 o 4 episodios para darme la razón y nunca más insistió en verla.

Hacer compromisos

Como comentaba son muchos los adolescentes que ellos mismos están pidiendo salirse del sistema. Por muchas razones. Algunos porque sufren bullying, otros porque sus necesidades incluso académicas no están siendo satisfechas y sienten un aburrimiento mortal, otros porque ya tienen una madurez que les permite saber exactamente qué quieren hacer y la escuela les quita tiempo para recorrer su propio camino. Pero sea cual sea la razón que se plateen para retirarse de la escuela a esta edad, es siempre bueno sentarse a establecer acuerdos. Que sea claro qué es importante para ellos y qué para los padres y qué está dispuesto a hacer cada uno.

Porque sino el riesgo es improvisar, o sentir que uno improvisa y la consecuencia termina siendo el chico o los padres pidiendo volver al colegio. Si el educar en casa termina siendo factor de conflicto para cualquiera de ambas partes porque no hay flexibilidad ni de un lado ni del otro, es lo que veo que termina ocurriendo y al final ambos caminos terminan siendo parte del mismo problema, lo único que cambia es el contexto.

¿Vos educas en casa a un adolescente? ¡Dejáme tu experiencia en comentarios!

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2 Comentarios

  1. Avatar Adriana Martin 28 septiembre, 2019 el 10:41 am

    Claro que se puede! No es facil, en conversaciones con mamas de adolescentes que estudian en el sistema, escucho: Ahh, si lo tengo en casa todo el dia, me mato! Nesecito mi tiempo para mi..mis amigas,,etc, etc.. y si, es dejar a un lado “nuestras” nesecidades que no son tan necesarias y priorizar, ordenarnos, e invertir en ellos, que no son solo el futuro, si no el presente y nuestro tesoro. Se puede, con miedos, cansancio, pero con expectativas nuevas cada dia, con alegrias, sorpresas, descubrimientos, si descubrir la vida interior tremenda que tienen ellos y lo que podemos crear nosotros como familia, es tan emocionante! Se puede y creo hoy SE DEBE.. Si, viendo lo vetusto del sistema educativo en todas las areas ( moral, pedagogicas, metodologicas, etc) me pregunte: ¿ Le daria el derecho de formar, educar, preparar para su futuro laboral, su vocacion, a mis hijos, mi mayor tesoro a personas que apenas lo conocen, ni saben que le gusta o que no, que para muchos de ellos es “uno mas” y hay que aguantarlos… todo por un misero sueldo…y agregaria mas…Haria eso?? Hoy que conoci hace 5 años a Paula y descubri la TREMENDA OPORTUNIDAD de Educar en Casa, le agradezco a Dios esa oportunidad que tenemos como familia, de estar juntos y educarnos” juntos, aprender juntos, jugar juntos, divertirnos juntos y si pelear juntos..jajja. es parte del convivir, respetar nuestros gustos, espacios, diferencias, sabiendo que todos aprendemos y aportamos juntos, descubrimos lo hermoso que es esto y me sigo preguntanto..¿por que no lo hacen todos?? y la respuesta, o parte de ella lo escribi al principio.. nosotros como familia decimos con todas las letras, SE PUEDE Y SE DEBE…creo..a mi humilde parecer,,,Felicito a todas las familias que contra del sistema mental que nos han impuesto, ponen de su esfuerzo y se suman a educar hijos conforme el proposito que Dios tiene desde los comienzos en sus vidas porque..se trata de que Sean Felices haciendo lo que aman..Abrazo

  2. Avatar María Paola Aybar 27 septiembre, 2019 el 12:57 am

    Hola Paula, tanto tiempo, que buena la pregunta de tu artículo, educar en casa a adolecentes??
    Igual que vos opino claro que se puede!! Entendiendo de la educación fuera del sistema escolar formal, pero me gustaría agregar que CLARO QUE SE PUEDE, y en mayúsculas, sea que nuestros hijos estén en la educación formal o aprendiendo libres, ciertamente en ambos casos estamos educando hijos en casa. Aveces estamos tan enfocados de la educación académica cuando de “educación” hablamos que nos olvidamos que la educación propiamente dicha es un proceso integral, y que de ninguna manera los padres deberíamos desentendernos de algún área de su formación, como vos decís hay que estar conectados con ellos. Con esto, no estoy diciendo que debemos hacerlo todo solos, de ninguna manera, la ayuda idónea siempre es una gran aliada, y a cada familia le toca hacer todo lo posible por buscar las herramientas que le permitan a cada miembro llegar a sus alturas.
    Educar es un todo que engloba muchas cosas y en distintas áreas y de distintas maneras. En mi experiencia de madre con un pre adolescente que no asiste a la escuela desde los 6 años y una hija en edad secundaria estudiando en la educación formal por su gusto, digo con seguridad, de una forma u otra, si somos padres y madres podemos educar, orientar y acompañar a nuestros hijos.
    Sea que tengas tus adolecentes estudiando en la escuela formal o libre; la educación siempre es de casa, y nos corresponde. ¿ PODEMOS HACERLO? SI, PODEMOS.

    Afectuosamente, María Paola Aybar.