Pero tienen que aprender a defenderse

Los padres que educamos en casa escuchamos constantemente una lista casi interminable de preguntas o planteamientos sobre esto de vivir sin escuela. Que cómo vamos a aguantar 24 hs a nuestros hijos, que cómo van a socializar, a rendir, a aprender los contenidos sin una maestra titulada, etc.

Cuando medianamente se superan este tipo de “observaciones” van surgiendo otras como por ejemplo cómo van a hacer nuestros pequeños angelitos para saber lidiar con cosas que aparentemente para estos observadores solo se da en la escuela, tomemos algunas:

Roces

Como ya dije una vez, negar que fuera del colegio los niños lidien con todo esto es negarles el mundo. Nuestros hijos no deberían ir al colegio para adaptarse a la selva que es el afuera porque ya viven también horas fuera del ámbito escolar y saben muy bien cómo es el mundo. No deberíamos además, enviarlos al colegio para que tengan roces y así saber cómo defenderse o hacer respetar su lugar sino más bien mandarlos porque confiamos en que ahí labrarán las habilidades necesarias para hacer un mundo diferente. Gracias a esta idea del lidiar con los roces es que existe, entre otras cosas, el bullying. Ahora no nos quejemos de su existencia.

Respetar la autoridad (que no sean los padres)

Esto es algo que sobre todo he escuchado en boca de varias psicopedagogas consultadas en el tema del educar en casa. Según los profesionales es importante que el niño o niña se acostumbre a acatar la autoridad de otros que no sean sus padres, pero caemos en el mismo criterio que lo anterior. Cuando nuestros hijos nos acompañan a una reunión, al médico, a hacer trámites, etc están continuamente absorbiendo con el ejemplo cómo lidiar con distinto tipos de autoridades.

Agreguemos el hecho de que nuestros hijos muchas veces hacen talleres o deportes fuera de casa, que van a casa de amiguitos donde no están papá y mamá sino otras personas con otras reglas a las que hay que acomodarse, que tienen parientes a los que ven asiduamente o no y también tienen otros hábitos y reglas o quizás las mismas y el niño como buena esponja que es, compara, respeta, observa, pregunta.

Sentido de la responsabilidad

Fui docente durante casi 20 años de mi vida y si aun subsiste la idea de que el colegio te enseña a ser responsable, déjenme decirles que están totalmente equivocados.

El niño o niña que NO trae eso de casa jamás será responsable en el colegio. He presenciado cómo continuamente (y a lo largo de los años es algo que se acentúa y no que se mejora) los chicos llegan tarde, no presentan a tiempo tareas, no estudian cuando deberían, no se preocupan sino hasta fin de año (quizá) si se llevan o no materias. Pero todo esto ¿por qué?, porque en el colegio se zafa, no nos enseñan a ser responsables, nos IMPONEN serlo y si en casa ante todo no se nos alienta a ser responsables pues los niños nunca lo serán.

Puede pasar, puede haber un docente que tenga una conexión estupenda, un abordaje inusual con sus alumnos y los haga reflexionar sobre la importancia del ser responsable pero eso no es lo normal, lo normal es que incluso haya cada vez más padres que instan a los chicos a que zafen, que no se lleven materias y si se las llevan pues ahí viene por lo general el regalito por haber pasado de año, por no haber repetido, etc. Por qué pensaría un niño o adolescente que es importante ser responsable si en realidad nunca le enseñan desde lo práctico a serlo.

Frustraciones

Acà llegamos a un punto elemental. Que el colegio es un entrenador magnífico para lidiar con las frustraciones lo sabemos, pero no creo que sea de una manera sana. Por lo general se tiene la idea que al educar en libertad a un hijo (y ni hablar si uno se le ocurre hablar de esa mala palabra llamada unschooling) se le deja hacer lo que se le canta y se le da con todos los gustos. Así entonces ninguno será capaz de lidiar con las frustraciones del no. El no está en todas partes, como padres no deberíamos preocuparnos (y los de afuera menos) puesto que siempre en algún punto tendremos “nos“, más directos o encubiertos pero se dan a lo largo de toda nuestra vida.

En una muy irónica y humorística lista, pero bien realista, Elisha nos dice cómo aprenden nuestros niños a lidiar con la frustración . Está en inglés pero pongan el traductor de google que entenderán la idea perfectamente.

El problema a mi entender es que se ha puesto mucha más confianza en la escuela que en la familia propiamente dicha; tanto que muchos padres no se tienen incluso confianza en sí mismos. No tenemos confianza en que tomemos las decisiones correctas, vivimos con el miedo de “arruinar” el futuro a nuestros hijos, vivimos tratando de hacer todo bien. De esta manera también hemos quitado confianza a nuestros hijos tomando como modelo los mismos moldes que nos impone la escuela: si no lee o escribe antes de los 6, si cuenta hasta el 20 pensando demasiado, si le cuesta pronunciar mal una letra, si tiene muchos amigos, si tiene poco, si le gusta jugar solo, si no le gusta jugar solo, si es muy apegado a nosotros, si es totalmente desapegado. Nada nos parece satisfacer aun cuando nuestros hijos parecieran no tener problemas con ello y los vemos felices.

Aprendamos a confiar en que somos nosotros los que mejor conocemos a nuestros hijos, aprendamos a confiar en ellos y sobre todo aprendamos y entendamos que educarlos es nuestra natural, propia y primerísima responsabilidad, no la escuela. La escuela es una opción, que actualmente necesita muchos cambios sí, pero es una opción entre otras que deberían existir. Garantizar la educación a los niños no es lo mismo que imponerlas bajo un único sistema y régimen. Y menos en un mundo mayormente “democrático”

5 Comentarios

  1. Avatar Dialoguista 22 noviembre, 2013 el 11:03 am

    Que gran entrada. Pau, siempre es bueno venir a leer tus post clarificadores 😉 Me sirven tantooo

    1. Paula Paula 22 noviembre, 2013 el 2:14 pm

      Me alegra eso también Dialo, no sé si son realmente clarificadores pero cada vez me doy más cuenta que el miedo en este sentido adormece a veces. Ahora miro para atrás y me digo cómo pude yo aguantar el cole tanto tiempo!

  2. Paula Paula 22 noviembre, 2013 el 9:54 am

    Gracias Chicas! vengo con un montón de cosas en la cabeza para hablar jaja, será el efecto fin de año jajaja

  3. Avatar Lorena Artigas 22 noviembre, 2013 el 9:00 am

    Hola Paula!!! felicitaciones por el cambio y por el artículo esta muy bueno e instructivo.
    Me encanta leerte y más con estos temas tan puntuales como la socilización de nuestros hijos y las responsabilidades que le toca hacerse cargo a los padres y no delegarlas en la escuela.
    Estoy muy de acuerdo con lo que expones en todo. Y sobre el tema de la responsabilidad es verdad que si no lo maman de la casa no hay lugar ni institución que se los enseñe.
    Te dejo un fuerte abrazo y felicitaciones nuevamente.
    Lorena.

  4. Avatar Silvana Gonella 21 noviembre, 2013 el 9:40 pm

    Ahhhhhhhhhhh, divinooooooooooooooooo!!!!!!!!!!! Como siempre Pauli tengo que felicitarte, por la elocuencia, la claridad, el sentido crítico constructivo, la valentía de decir lo que probablemente a muchos no les guste, porque tocará sus fibras más íntimas, inconscientes e impensadas. Pero lo importante es que como padres educadores, la primera ( la más primaria necesidad) es obviamente confiar en nosotros mismos, ya que es la única manera de que nuestros hijos confíen en sí mismos y se responsabilicen asi… sin inconvenientes, con facilidad y coherencia interna, a realizar lo que más les gusta con pasión y amor, dando lo mejor de sí mismos y sembrar las semillas para que este mundo sea un paraíso. No se trata de que cambiemos el mundo, simplemente podemos cambiar nuestro mundo, hacer frondosas las ramas de los árboles individuales, tanto adultos como niños y se verán los frutos de una vida próspera, regados, a su tiempo, por todo el entorno que nos rodea.
    No hay que apurarse, el niño de 6 a9 0 10 años, no necesariamente tiene que ser responsable, sino preferentemente FELÍZ, ya que cuando un ser humano se acostumbra a vivir en esa vibración dulce de la felicidad, cuando llegue el momento oportuno, se mostrará como responsabilidad y amor por lo que se ha elegido.
    La pregunta es ¿la mayoría de los adultos cuentan con el privilegio de gritar a los cuatro vientos que son real y sostenidamente felices?

    Una belleza tu artículo. Te quiero mucho y también te admiro!!!!!!!!!!!!!!!!