Hace un tiempo comentaba cómo era un día típico educando en familia y también poco después les compartía un registro de actividades imprimible con el cual registrar todo lo que hacíamos con los chicos.
Pasé por varios métodos de planificación y registro y llegué a sentir que no podía planificar sin sentirme mal cuando las cosas no se dan como las pensaba. Asique decidí finalmente usar un registro más que un método de planificación y luego de mucho probar, inclusive el excelente Evernote, no puedo negar que sigo siendo de la época del lápiz en la oreja y me siento mucho mejor escribiendo a mano cada cosa que hacemos.

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No es fácil tratar de organizarse para un ex docente que aun le falta desintoxicar la cabeza de hábitos impuestos por el sistema asique este año me “impuse” solo 5 puntos a tener en cuenta para nuestra organización:

1. LLevar un registro en vez de una planificación

Solo por este año decidí finalmente tomar un viejo cuaderno y anotar por cada uno de mis hijos sus actividades, logros y dificultades, algunos recursos que usábamos y observaciones varias. A veces especifiqué dividido por materias y otras simplemente las actividades ya que terminábamos relacionando lo visto con muchas cosas.

2. Dividir el registro por semanas

Este año decidí dividir el registro en semanas, sin embargo como el año que viene ya tengo dispuesto usar este registro que ofrecen gratis y puede que también incluya el registro diario dependiendo de cómo encaremos algunos proyectos.

3. No establecer objetivos demasiado exigentes

Me di cuenta que si iba a respetar los tiempos e intereses de mis hijos tendría que proponer objetivos claros, directos y puntuales. No me servía de nada establecer que “T. aprendiera a leer” si eso significaba un proceso que quizá no se daría en un par de años. Asique lo reemplacé por cosas más accesibles como “conocer las vocales” o en el caso de matemática “contar al menos hasta el 15 o 20”.
En el caso de R. uno de los objetivos que primero me había impuesto es que dejara de obsesionarse con el Minecraft. ¡Qué ridícula! ¿cómo iba a lograr algo tan osado? asique lo reemplacé por proponer pequeñas actividades cada día que involucre otras de las cosas que la apasionan y compartir esos momentos con ella como renovar las macetas de casa pintándolas o cuidar de la huerta o visitar alguna librería para que chusmee algunos de los libros.

4.Involucrarlos en las tareas de casa

Hay cosas que no les van a nacer a los chicos si no los invitamos a hacerlo. Al principio hacía tripas corazón de no ordenarles su habitación en espera de que en algún momento no pudieran más y la ordenaran. Otra tremenda idiotez, asique de a poco van teniendo pequeñas responsabilidades para tampoco ahogarlos en un mar de cosas que honestamente a ninguno nos apasiona hacer en casa: ahora lavan platos, barren, riegan y ordenamos juntos bien bien toda la habitación al menos una vez por semana. (Sí, adivinaron, el resto de los días es tarea mía)

5.Disfrutar del día como viene

Como buena capricorniana me espanta no hacer ni la mitad de las cosas que me propongo y menos me gusta cuando el día se tuerce y no se dan las cosas como quiero en los tiempos que quiero. Pero como también admito ser bastante colgada en algunos aspectos, pues he llegado a la conclusión famosa que quien mucho abarca poco aprieta y trato de seguir aquello del “Solo por hoy” que nos recitaban en Gordos Anónimos.

Un sexto punto de yapa que me impongo día a día es estar al menos en las redes sociales en contacto con otras familias y las lecturas de algunos de los blogs que sigo o artículos de interés que me ayuden en el cambio de chip necesario para aprender cada vez más sobre homeschooling y mucho más aun sobre unschooling.
Ser flexible y confiar en nuestros hijos es la clave para construir poco a poco nuestro día a día esta aventura, no siempre es fácil pero se puede.

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