Hace unas semanas atrás nos contactó un periodista de Clarín para realizar una nota sobre la educación en el hogar en Argentina, algo que evidentemente está en crecimiento no sólo porque lo veo en los distintos foros y grupos que he conocido este año y a los que se van agregando cada vez más familias, sino- además- porque en lo que va del año he leído 3 o 4 notas en distintos medios sobre este sistema en nuestro país.

Después de casi hora y media o dos horas de amena charla vía skype con Jaime Andrés Benitez, el periodista, hoy me encuentro con la nota en la cual algunas de las cosas que dije quedaron un tanto desdibujadas, amen de los datos un tanto imprecisos que quedaron plasmados en la misma.

Por ejemplo debo aclarar que mi hija no es la única escolarizada pues T. cursó salita de 3 completa el año pasado y la de 4 hasta el pasado Agosto cuando dejaron finalmente de concurrir a la escuela. Si bien entiendo que todo lo que hablamos no puede quedar plasmado por completo pues no fui la única en la nota mi interés no es contarles todo lo que dije, lo que realmente me deja pasmada es la opinión de la psicopedagoga consultada al respecto. Y de eso quería hablar.

De la nota queda flotando en el aire que los que desescolarizamos lo hacemos mayormente pensando en lo académico, en los contenidos “pobres” que da la escuela, que demonizamos el ámbito escolar y de que- sobre todo- encerramos en una burbuja irreal a nuestros hijos a riesgo de provocarles un daño irreparable. Nada más lejano. Veamos.
Según Gabriela Valiño, psicopedagoga y docente universitaria,

 “una parte del aprendizaje de la escuela, es el aprendizaje de estar en la escuela, de ser alumno y aprender en determinadas condiciones: tener un aula, estar sentado en determinado lugar y que ese lugar no sea familiar. Que el estudiante tenga un lugar de paridad con respecto a la autoridad, y que esa autoridad no tenga al mismo tiempo un rol familiar. Y además que esa autoridad tiene una autoridad por arriba, que es la dirección, y que todo esto pertenece a lo que se denomina sistema educativo, que implica que ese maestro tiene que cumplir con determinado horario, con determinada carga horaria por materia, con determinados contenidos curriculares“.

No entiendo muy bien acá a qué apunta con eso.

Si es a que el estudiante debe aprender que existe un rango de autoridades con sus escalafones y sus deberes y obligaciones de seguro la escuela trasmite eso perfectamente. Si es que un docente debe ir a dar clases y respetar un horario porque lo TIENE que hacer, porque la autoridad y el sistema así se lo impone y que todo el sistema educativo es así; también lo deja en claro.

Ahora, si con todo este “sistema” lo importante es que se de cuenta el niño o adolescente que en el mundo siempre tendremos que respetar autoridades y rangos, responder ante determinadas personas y, sobre todo, cumplir con reglas, deberes y obligaciones; no veo necesario que se tenga que ir al colegio para ello.

En la vida cotidiana vivimos cumpliendo normas, respondiendo ante autoridades varias, cumplimos con nuestras responsabilidades y demás.

Los niños son testigos de eso en todos los ámbitos de la vida, dentro y fuera del colegio, y es justamente paradójico que el sistema viva quejándose de lo que los niños NO traen de casa consigo (como punto uno el respeto a la autoridad) si después de todo, según se entiende de estas palabras de Valiño, ¡es en el sistema donde  deben aprenderlo! Y esta queja no es solo a nivel primaria, imagínense comprobar en secundaria que TAMPOCO asimilan todo esto como algo que “deban aprender”.Y más abajo expresa:

La situación escolar es compleja, es una situación social e institucional. Reducirla a cuánto sé yo de cada disciplina es no ver la complejidad de lo que significa estar en una situación entre pares. Por ejemplo, cuando salís a los recreos y el patio está lleno de chicos de distinto tamaño, forma y edad, y vos te las tenés que ver en esa situación. Vos tenés que aprender a mantener tu lugar, cuidar tu territorio, hacerte de amigos en ese caos, cuidar tus pertenencias, cuidar tu seguridad personal, y al mismo tiempo enganchar algún chico que quiera jugar con vos. Este aprendizaje social te lo da únicamente la situación de escuela

Es cierto que en el colegio no se aprenden solo contenidos, que muchas de los “aspectos sociales” que nos dicen que la escuela marca se llevan luego al mundo del afuera como la responsabilidad, el respeto a la autoridad y un largo etc. Sin embargo me parece aterrador esta visión (que veo encima que tienen muchos) de que el colegio es una especie de preparación ya no para el mundo del afuera sino para el SALVAJE mundo que nos espera afuera.

Es decir, de sus palabras interpreto (y díganme si me equivoco) que son los chicos quienes gracias a la escuela pueden adaptarse al mundo y sociedad exterior y que gracias al “sistema” los niños podrán ser capaces de lidiar con gente más grande, con ambientes caóticos (y no hay duda que el colegio lo es), cuidar pertenencias y seguridad personal y entablar en lo posible dentro de toda esta ensalada, amistades y relaciones.

Me pregunto, ¿honestamente esto solo se aprende en el colegio? ¿debo intuir que los niños fuera del colegio no tienen ni que cuidar pertenencias y su propia seguridad, hacer amistades, etc?, ¿el aspecto social, si solo se da en la escuela, es porque no existe fuera de la escuela?, ¿solo entre pares puede asimilarse esto?, ¿sabe Valiño sobre el cada vez más creciente flagelo del Bulling, abusos de docentes para con niños (y no hablo expresamente del sexual que tanto parece haber abarcado los titulares de los medios en estos días)?

Como madre, y como docente, me gustaría que en algún punto la escuela apostara por cambiar el mundo y la sociedad en la que vivimos y con la que estoy segura no estamos conformes la mayoría de nosotros. Yo, al menos, no lo estoy. Ya lo dijo J. Krishnamurt “No es síntoma de buena salud el estar perfectamente adaptado a una sociedad enferma“. Quiero, aspiro, tengo la ilusión de que la escuela en algún momento de su existencia pueda llegar a esto. A formar personas y no “estudiantes”.

En este punto podría seguir agregando millones de cosas pero los invito a que lean a Priss Gonzalez con respecto al tema de la escuela, la socialización y la convivencia (que no es lo mismo) porque realmente nadie pudo haberlo explicado mejor, y eso que he leído incontable cantidad de artículos sobre este tema. Asique para qué agregar algo más a lo que ella tan excelentemente supo explicar y ejemplificar de mil maravillas.

1 Comentario

  1. Avatar Anonymous 22 noviembre, 2012 el 12:39 am

    Soy Martín Casati
    Periodista Especalizado en Educación y Papá Educador en casa.
    sibilaescuela@yahoo.com.ar

    Ya escribí varias veces en distintos sitios o webs que se tengan mucho cuidado con los medios periodísticos nacionales. Muy en general las familias educadoras en casa son buscadas para entrevistarlas como notas de color, de relleno o como si fueramos la mujer barbuda del circo. Poco o nada les interesa REALMENTE a los periodistas preguntar para comprendernos, aceptarnos y ayudarnos. En general hacen todo lo contrario; deforman, peyorizan y nos hacen quedar como familias raras, excéntricas y marginales.
    Pido por favor que hagamos una red donde de una vez por toda empecemos a advertirnos de ser mas cuidadosos y prevenirnos a la hora de que se nos haga una nota.
    Hay una solución para relacionarse con los medios y es muy distinta como creen la mayoría de las madres y padres que ilusamente confían o no desconfían de los medios.

    Hay mucha ingenuidad y de familias que creen que salir en los medios nos beneficiará.

    Este uno de los temas que hace tiempo sugiero que en Argentina empecemos a organizarnos ya que que casi siempre queda muy mal parado La Escuela en Casa.