Hola, soy Paula, madre de dos a quienes nombro en este blog como RM. y TO. Desde pequeña me atrajo el tema de la Educación. Fui Profesora de Lengua, Literatura e Inglés por casi 25 años.
En los comienzos de mi carrera fui la típica maestra siruela. Planificaba prolijamente mis clases, buscaba incansablemente material para usar en en el aula y a pesar de ser siempre bastante accesible y llevarme bien con mis alumnos poco a poco mi día a día se convirtió en una carga, odié los Lunes con toda mi alma y salía saltando los viernes hacia mi casa cuando terminaba el turno.
Conocí grandiosos profesores dedicados y llenos de vocación y muchos otros que realmente merecían los peores epítetos. Por todo esto a comienzos de los 2000 tuve un impasse que me llevó a renunciar a los colegios donde dictaba clases y dedicarme a otras cosas. Fui vendedora en una marroquinería, emprendedora independiente, telefonista de habla inglesa en un call center, secretaria de médico, hasta que finalmente la vida me volvió a poner en las aulas en el 2008 a las horas de haber nacido mi segundo hijo.
Pero como podrán intuir, una vez desescolarizados mis hijos, seguí yo y en febrero del 2013 volví a decir adiós a esta profesión para volcarme a actividades independientes y así dedicarme por entero a mis hijos y su educación.
Por qué elegimos este camino
Día a día estando dentro de un aula veía cómo cada vez eran más los chicos que no tenían ningún interés por aprender, ninguna chispa de curiosidad; tenían una creciente abulia por todo. Podríamos echar culpas a muchas cosas, la familia, la sociedad, la falta de valores en general, etc., pero me fui dando cuenta que lo que realmente me tenía desilusionada era el propio sistema. Un sistema que además estaba desbordado, violento y donde la burocracia había tomado el papel principal por sobre el bienestar de los propios chicos .
Lo cierto es que abrir los ojos me sirvió para darme cuenta que yo quería que mis hijos sintieran un verdadero gusto por conocer el mundo que los rodea, que no quería que perdieran la curiosidad, que se respetaran sus tiempos, sus intereses y que eso no lo lograrían en el colegio.
Quiero dejar en claro que no estoy en contra de la escuela como tal, sino que cómo está estructurada ahora no se condice con lo que yo esperaba que recibieran mis hijos.
Finalmente y a pesar de que íbamos a comenzar con la educación en el hogar a partir del 2013 fue por varias situaciones realmente exasperantes que vivieron mis hijos en la escuela, que terminamos por decidirnos a cambiarlos antes.
No pertenecemos a una elite
Escucho mucho, entre tantas interminables e infundadas cosas que oímos los que educamos en casa, que esta opción es para “ricos”, para una “elite“. Pues déjenme contarles que eso es un prejuicio fundado seguramente en una romántica idea literaria donde en siglos anteriores las familias de clase alta contrataban tutores para sus hijos. En esa época era lógico pues no estaba la escuela tan extendida ni arraigada en la cultura. Pero los tiempos cambiaron y les aseguro que la mayoría de las familias que conozco no tiran manteca al techo, no vacacionan en el exterior y mucho menos son de clase alta.
Nosotros, como muchas familias, somos una clase trabajadora; de esas que lamentablemente hoy ni siquiera encaja en una “clase media”. No me quejo en absoluto. A Dios gracias no nos falta nada. Nos damos pequeños placeres que no pasan de una salida al cine de vez en cuando o alguna tarde de mate en el río. Las primeras vacaciones desde que conociera a mi marido nos la pudimos regalar en el 2013 con mucho esfuerzo y en el 2014 ya la pasamos de nuevo en casa.
Sin embargo se puede. Aunque muchos piensen que sí o sí hay que trabajar fuera de casa, 8hs, todos los días como contaba, es sentarse y sacar cuentas para reconocer que muchas veces pagamos por ir a trabajar.
Cada familia tiene necesidades y realidades distintas, pero si eres de los que est? considerando esta alternativa y te parece imposible por trabajar fuera de casa; yo te digo que se puede igual. Educando en casa ya no se tiene porqu? cumplir horarios de rutina escolar espec?fica. Esto lo hemos hablado en el blog y lo seguiremos hablando.
Te invito por eso a que leas bien cada artículo de esta humilde bitácora. ¡Pero ojo! no cualquiera puede educar en casa; no. Educar en casa es incómodo muchas veces y no todos realmente tienen el compromiso y la responsabilidad de hacerlo.
El por qué del logo
Al año de estar educando en el hogar aprendí sobre qué era un Open Space o desconferencia. Me gustó el concepto de esta nueva forma de intercambiar conocimientos y mucho más la ley que impera:
La Ley de los dos pies, también llamada ley de la movilidad, dice lo siguiente:
“Si en cualquier momento durante nuestro encuentro te sientes que ya no estás aprendiendo o contribuyendo a los demás, usa los dos pies, ve a otro lado” .
En este sentido lo que se pretende es que los participantes tengan tanto el derecho como la responsabilidad de maximizar su propio aprendizaje y contribución general a los otros y es recordando esta ley lo que permite a cada uno juzgar y controlar si eso se da o no.
Más allá de este tipo de metodologías de aprendizaje, lo que me gustó es justamente eso, el movimiento, el no quedarse quieto o cómodo en lo que uno sabe, el poder ir siempre más allá y no perder ni la curiosidad ni las ganas de aprender.
Y he ahí lo que el logo de este sitio intenta representar.
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Cómo surgió la plataforma
Cuando comencé a educar en casa, no había realmente mucho material en español para poder conocer qué hacer o cómo. Mucho menos plataformas virtuales donde poder estudiar. Finalmente me empezó a rondar la idea que aquello que veía que sobraba en sitios de Estados Unidos (donde el homeschooling llevaba ya una punta de años), podía ser factible de armarse por estas pampas. En 2015 me animé y comencé a darle forma a una idea que inauguró un año después, en 2016, con unas 50 familias apuntadas.
Al principio los contenidos se trabajaban de una manera más libre, con muchos proyectos y los talleres online; hasta que finalmente la forma de algo más estructurado pero flexible se fue dando en congruencia con las necesidades de las familias con las que trabajábamos.
Hoy, diez años después, seguimos apostando por este camino tan hermoso.

