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TDA, la ritualización de los conflictos

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TDA, la ritualización de los conflictos
No hace mucho salió una noticia levantada en varios medios en la que se planteaba que el psiquiatra estadounidense Leon Eisenberg, considerado el padre científico del TDAH,había “confesado” siete meses antes de su muerte, en una entrevista: “El TDAH es un ejemplo de enfermedad ficticia”. Si bien ahí quedó la noticia que levantó una importante batahola de opiniones a favor y en contra, lo cierto es que Eisenberg planteó la punta de un hilo nada fácil de desenredar. Como padres es indudable que siempre buscamos lo mejor para nuestros hijos, queremos verlos bien, queremos que sean felices y que crezcan sanos, y justamente cuando algo parece ir mal en ellos es muy difícil no sucumbir a la chapa y título de los profesionales sintiendo que no estamos al alcance siquiera de permitirnos dudar de los que se nos dice.
Me consta que hay familias que no se han quedado con un solo profesional cuando su hijo o hija se le diagnosticó TDA y recurrieron no solo a uno sino varios especialistas en el tema reafirmando entonces que lo que sería finalmente es. ¿Recuerdan a Augusto y Micaela Odone?, pues bien, no digo que todos los padres deberían tener la misma actitud, pero sí al menos intentarlo. Y si bien es claro que no es lo mismo hablar de una enfermedad que de un trastorno de la conducta, el hecho de que el TDA lleve casi como único tratamiento una medicación como el metilfenidato  hace que este tema nos tenga que interesar a todos.  


Lo que sucede es que se está una vez más cayendo en la neurofalacia; es decir, el TDA debería ser visto como un síntoma y no como un trastorno en sí mismo, justamente porque no hay pruebas fehacientes que indiquen que se trate de una enfermedad como la sufrida por Lorenzo. A un problema físico-biológico lógicamente corresponderá un tratamiento dentro de la misma naturaleza, pero los síntomas que se manifiestan desde lo conductual como en este caso, hila muy fino con varios problemas que pueden desatar esa conducta. Cada uno de esos síntomas enlistados en el famoso manual de psiquiatría que les contaba podría ser derivado de distintos problemas y el hecho de que lamentablemente se disparen al mismo momento o en ciertos ámbitos hace que las cosas puedan confundirse. Vean sino esta muy buena explicación que dan en Psicodiagnosis sobre las causas y cómo además tratarlas.

La única solución el Metilfenidato? TDA, la ritualización de los conflictos

Muchas veces me han dicho que soy una exagerada por leer siempre las especificaciones de los medicamentos y hasta me han salido diciendo algunos que estas solo las ponen como un “amparo legal” ante posibles casos particulares. Bien, no lo creo así, los medicamentos en casos de enfermedad pueden ayudar, pero en el caso de los “trastornos” conductuales como bien plantea el artículo de arriba hay que manejarlos con sumo cuidado.  Basta con leer el vademecum al respecto o testimonios en distintos foros o documentales sobre las consecuencias como “ausencias mentales” al dejar el medicamento, la falta de crecimiento en los niños medicados desde muy temprano, la anorexia, pesadillas, etc. Llegamos a un momento donde el remedio es peor que la enfermedad.

A veces me pregunto qué pasaría si este trastorno no estuviera netamente asociado (porque si se fijan está casi extremadamente asociado) a la idea de rendimiento escolar. Después de todo en casi el 90 % de los casos en que los niños diagnosticados con TDA han aplicado la escuela en casa, participado de actividades donde canalicen su hiperactividad y algunas pautas de psicoterapia han mejorado considerablemente. Este es un aspecto del que hablaré más particularmente la próxima entrega puesto que es justamente el quid de la cuestión que me lleva a tratar sobre el TDA. Pero para que tengan una idea, el tema del colegio en todo el asunto no es una cuestión menor, sobre todo con tantos chicos sobre diagnosticados o directamente mal diagnosticados, apelaré a Deborah Tannen, profesora de lingüística en la Universidad de Georgetown, quien dedica en varios de sus libros a estudiar el porqué de las dificultades a la hora de la comunicación. En palabras de la  autora, muchas veces se “trata de la omnipresente atmósfera de beligerancia en nuestro discurso social y que, ante el deseo de consecución de un objetivo, nos coloca a menudo en la palestra como si se tratase de un combate“. La escuela muchas veces ve a estos niños como mal educados (en el término más literal), los docentes incluso toman la actitud de los niños hiperactivos o desafiantes como algo personal, no cuentan además con una adecuada (por no decir nula) capacitación al respecto, los padres terminan culpándose o culpando al niño de los problemas con la escuela y el niño, aunque no  lo manifieste directamente, sintiéndose incomprendido y “trastornado” justamente lo que además lo lleva a actuar en consecuencia.
Cito un párrafo del artículo ya nombrado de psicodiagnosis

En el proceso de escolarización de estos alumnos suele producirse aquello que Tanen (1994; 2004) define como “ritualización del conflicto”. Ello hace referencia a que se da una cierta cristalización de las representaciones, actitudes y presuposiciones que cada uno de los interlocutores tiene sobre el otro (niños T.C./Profesores, educadores, padres). Las propias posiciones subjetivas (los respectivos marcos de referencia personal y situacional), de los participantes los empuja hacia la confrontación. Las representaciones que tienen de sí mismos y del otro llevan a cada uno de los interlocutores a definir e interpretar la situación sobre la base de sus propias sospechas y perjuicios, percibiendo que atentan a su imagen y sentimientos.

No es casual, entonces, que en la generalidad de los casos la escuela lo único que vea es la necesidad de la medicación para que se pueda cursar con “éxito” los estudios, que no contemple otra posibilidad porque el único derecho de los niños es justamente la educación- mal tomada como escolarización- y que al fin y al cabo no sea capaz de hacer un auto análisis sobre qué anda mal en la escuela, si la escuela es lo adecuado para el niño, etc. A su vez las familias se encuentran en una disyuntiva terrible y terminan queriendo también “encajar” en el sistema siguiendo las pautas que se les indiquen. He conocido en el último tiempo incluso el caso de una familia directamente acosada por parte de directivos de un colegio para que el niño, que ahora se encuentra bajo la modalidad de escuela domiciliaria, se reincorpore a su curso a pesar de padecer una fobia importante al tener que hacerlo. Al final Laura Mascaró no se equivoca cuando dice que el bienestar de los niños es una falacia.

Paula Lago

Docente de Lengua y Literatura, futura counselor y librera (si Dios quiere)
Coleccionista de todo tipo de papelería, libros y cartas de tarot. Amo la fotografía y viajar por pueblitos del interior.

4 Comments

  1. Bueno, de esto más o menos te hablaba en el comentario del primer artículo de TDA. Bien dijiste: síntoma. Que no es lo mismo. Pero me repito a mi misma: queremos que todo funcione bien ya, ayer. Y es más fácil medicar, y es más fácil tantas cosas que hacemos y no están buenas. La tv es una. Si te digo que mi tv se rompió y hace meses que no tenemos una (a la mayoría le parece una locura!) y la verdad es que ni falta que hace. Sin embargo, suelen estar horas y horas frente a la tv. Y aunque no sea bueno, nos dice algo: esa caja cuadrada sabe cómo llamar la atención de nuestros hijos, y nosotros no! Algo definitivamente va mal.

  2. Gracias! Me alegra que les guste porque me parece que no es un tema menor en absoluto! De hecho es increíble que (y con esto no quiero generalizar) cuando en mis cursos tenía chicos con maestras integradoras justamente por problemas de aprendizaje o TDA como diagnóstico conmigo iban genial, pero saben porqué? porque me daba cuenta que era el chico o chica paria de la clase que por más que sus padres quizá se desvivían por ellos no eran chic@s escuchados!. Cuando se inquietaban o se empecinaban con que no entendían era nomás llamarlos al escritorio a que hicieran conmigo las cosas o simplemente con esa excusa hablar (de la vida, de otra materia, etc) y chau! se “olvidaban” que inglés o lengua o matemática les costaba o no entendían. Hacia mitad de año eran criaturas que hasta socializaban mejor porque obviamente tenían mejor su autoestima.

  3. Muy bueno Paula!!! muy bueno el artículo, super interesante y más claro imposible, bien directo. Me alegra mucho poder leer este tipo de informe que has hecho para poder informarme más y saber a lo que se exponía mi nena, la del medio, pues iba a que le colgaran el cartelito de TDA, pues el único informe que recibió del jardín se encaminaba para ese lado.
    Es muy distraída, tienen sus tiempos, pero cuando algo le interesa no se vuela, cuesta darle con la tecla para que se enganche con lo que le podés proponer, pero ese es mi trabajo saber lo qué ella quiere y tratar de encausar sus conocimientos por ese camino y no un docente que tiene más de 20 chicos y con cada uno de ellos pueda hacer ese trabajo.
    Y por supuesto que hay que hacer mil consultas si es necesario antes de medicar a nuestros hijos cuando se trata de estas “enfermedades”.
    Seguiremos tus informes para seguir aprendiendo.
    Un abrazo enorme.
    Lorena.

  4. Paulita querida!!!!, me enorgullece el rigor con el que has abordado este tema, porque la información, o mejor dicho “desinformación deliberada” que pulula en todos los medios, especialmente en los “no libres” como la televisión, es altamente confusa y hecha con la intención firme de causar miedo en la gente. En la gran mayoría de los casos esto se logra con un altísimo grado de éxito.
    La mentablemente ” el miedo”, no nos ayuda, simplemente nos paraliza y nos inhabilita como seres humanos pensantes y sintientes, para meramente agachar la cabeza y hacer lo que “ellos” desde el puro y nefasto interés económico quieren VENDERNOS, VENDERNOS, VENDERNOS. Es muy claro que la finalidad detrás de la MEGA INDUSTRIA FARMACÉUTICA, es simplemente “Comercial”. Ellos ganan millones, mientras millones de niños mueren, o aún son atontados y anestesiados irreversiblemente y de por vida, robotizados y drenados de sus prístinas inteligencias.
    Es increíble ver cómo niños que cuando estaban escolarizados NO RENDÍA ABSOLUTAMENTE NADA, su producción era 0,000000, con niveles de desmotivación impresionantes, Apatía total y muchísimo más… cuando y NI BIEN… comienzan a educarse en el hogar, se transforman a la velocidad de la Luz, en increíblemente iteligentes, proactivos, creativos, participativos, interesados, curiosos, trabajadores y armónicos seres humanos, amorosos hijos, cariñosos y agradecidos… Entonces ¿no será que la solución es muy claramente a la mano? Esto lo digo como mamá, porque a mí me sucedió con mi hija de 14 años, que todos conocen las cosas maravillosas que hace ahora, cuando antes era 0,00000. Eso gracias a que nunca en la vida permití que nadie la medicara ni me impusiera hacerlo y eso que soy psicóloga y bien podría haber caído en la trampa.
    Sin embargo ahora después de mucho sufrimiento de mi hija en la escuela, tengo una adolescente SUPER FELÍZ!!!!!! educándose en el hogar.

    Felicitaciones Paulita querida. Tu trabajo es excepcional, pletórico de información de altísima calidad. Totalmente digno de una investigadora científica en ciernes como te dije la vez pasada. Te quiero mucho y me enorgullece tenerte como amiga.

    Carinosamente.

    Silvana

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