Me presento

Hola, soy Paula,  madre de  una niña de 13 y un niño de 9 a quienes nombro en este blog como RM. y TO. respectivamente.  Desde pequeña me atrajo el tema de la Educación. Fui Profesora de Lengua, Literatura y Latín e Inglés por casi 20 años.

En los comienzos de mi carrera fui la típica maestra ciruela. Planificaba prolijamente mis clases, buscaba incansablemente material para usar  en en el aula y a pesar de ser siempre bastante accesible y llevarme bien con mis alumnos era innegable que terminaba cayendo en la práctica de hábitos que hoy tanto critico a las escuelas. Por ello poco a poco me fui dando cuenta que la escuela tenía infinidad de cosas buenas y muchas más, lamentablemente pésimas.

Conocí grandiosos profesores dedicados y llenos de vocación y muchos más que realmente merecerían los peores epítetos. Por todo esto a comienzos de este nuevo siglo tuve un impasse que me llevó a renunciar a los colegios donde dictaba clases y dedicarme a otras cosas. Fui vendedora en una marroquinería, emprendedora  independiente, telefonista de habla inglesa en un call center, secretaria de mi hermano médico, hasta que finalmente la vida me volvió a poner en las aulas en el  2008.

Pero como podrán intuir, una vez desescolarizados mis hijos, faltaba yo; en febrero del 2013 volví a decir adiós a esta profesión para volver a dedicarme a actividades independientes y así dedicarme por entero a mis hijos y su educación.

¿Por qué des-escolaricé a mis hijos?

Día a día estando dentro de un aula veía cómo cada vez son más los chicos que no tienen ningún interés por aprender, ninguna curiosidad en especial por algún tema y una creciente abulia por todo. Podríamos echar culpas a muchas cosas, la familia, la sociedad, la falta de valores en general, etc., pero me fui dando cuenta que lo que realmente me tenía desilusionada era el propio sistema. Un sistema que además estaba desbordado, violento y donde la burocracia había tomado el papel principal por sobre el bienestar de los propios chicos .

Lo cierto es que abrir los ojos me sirvió para darme cuenta que yo quería que mis hijos sintieran un verdadero gusto por conocer el mundo que los rodea, que no quería que perdieran la curiosidad, que se respetaran sus tiempos, sus intereses y que eso no lo lograrían en el colegio.

Quiero dejar en claro que no estoy en contra de la escuela como tal, sino que cómo está estructurada ahora no se condice con lo que yo espero que reciban mis hijos.

Finalmente y a pesar de que íbamos a comenzar con la educación en el hogar a partir del 2013 fue por varias situaciones realmente exasperantes que vivieron mis hijos en la escuela, que terminamos por decidirnos a desescolarizarlos antes.

 Este sitio entonces bien valga para compartir nuestro día a día, informar, compartir recursos. La vida nos ha cambiado tanto en estos años que me he dado no solo a leer y estudiar mucho sobre educación (cosa que ya hacía antes) sino además sobre maternidad en general, crianza, psicología, pedagogías alternativas, legalidad, relaciones personales y un largo etcétera que seguramente también formarán parte de esta bitácora.

 

No pertenecemos a una elite

Escucho mucho, entre tantas interminables e infundadas cosas que oímos los que educamos en casa, que esta es una opción para “ricos”, para una “elite“. Pues déjenme contarles que eso es un prejuicio fundado seguramente en una romántica idea literaria donde en siglos anteriores las familias de clase alta contrataban tutores para sus hijos. En esa época era lógico pues no estaba la escuela tan extendida ni arraigada en la cultura. Pero los tiempos cambiaron y les aseguro que la mayoría de las familias que conozco no tiran manteca al techo, no vacacionan en el exterior y mucho menos son de clase alta.

Nosotros, como muchas familias, somos una clase trabajadora; de esas que lamentablemente hoy ni siquiera encaja en una “clase media”. No me quejo en absoluto. A Dios gracias no nos falta nada. Nos damos pequeños placeres que no pasan de una salida al cine de vez en cuando o alguna tarde de mate en el río. Las primeras vacaciones desde que conociera a mi marido nos la pudimos regalar en el 2013 con muchísimo esfuerzo y en el 2014 ya la pasamos de nuevo en casa.

Sin embargo se puede. Aunque muchos piensen que sí o sí hay que trabajar fuera de casa, 8hs, todos los días; como contaba, es sentarse y sacar cuentas para reconocer que muchas veces pagamos por ir a trabajar.

Cada familia tiene necesidades y realidades distintas, pero si eres de los que está considerando esta alternativa y te parece imposible por trabajar fuera de casa; yo te digo que se puede igual. Educando en casa ya no se tiene porqué cumplir horarios de rutina escolar específica. Esto lo hemos hablado en el blog y lo seguiremos hablando.

Te invito por eso a que leas bien cada artículo de esta humilde bitácora. ¡Pero ojo! no cualquiera puede educar en casa; no. Educar en casa es incómodo muchas veces y no todos realmente tienen el compromiso y la responsabilidad de hacerlo.

 

El por qué del logo


Al año de estar educando en el hogar aprendí sobre qué era un Open Space o desconferencia.  Me gustó el concepto de esta nueva forma de intercambiar conocimientos y mucho más la ley que impera en esta filosofía.

La Ley de los dos pies, también llamada ley de la movilidad, dice lo siguiente:

Si en cualquier momento durante nuestro encuentro te sientes que ya no estás aprendiendo o contribuyendo a los demás, usa los dos pies, ve a otro lado” .

En este sentido lo que se pretende es que los participantes tengan tanto el derecho como la responsabilidad de maximizar su propio aprendizaje y contribución general a los otros y es recordando esta ley lo que permite a cada uno juzgar y controlar si eso se da o no.

Más allá de este tipo de metodologías de aprendizaje, lo que me gustó es justamente eso, el movimiento, el no quedarse quieto o cómodo en lo que uno sabe, el poder ir siempre más allá y no perder ni la curiosidad ni las ganas de aprender.

Y de allí lo que el logo de este sitio intenta representar.