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De la muerte también se aprende

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Ayer fue un día realmente triste. Falleció mi papá y a pesar de que era algo esperable, el perder a alguien querido es siempre un dolor inmenso.

En mi caso fue un golpe realmente tremendo porque la amargura de perderlo se mezclaba con la culpa de haber dejado un fin de semana largo sin haberlo ido a visitar; esas incontables y malditas veces en que dejamos las cosas para mañana.

Y sumo más, mi crisis de haber llegado 10 minutos tarde a su entierro por una confusión de horarios y encontrarme con la desgarradora noticia que ya lo habían enterrado!!! Culpa incalculable y  bronca hacia todos los que no se les ocurrió siquiera mandar un corto sms o un llamado rápido para ver qué pasaba que yo no estaba ahí, o que se habían confundido de horario, algo…

Hubiera preferido el reproche del momento que esta amargura, esta deuda pendiente que no se me quitará en la vida.

La cuestión es que esto también forma parte de lo que los chicos aprenden. Aprenden que así como uno nace también muere algún día, que así como cometemos errores es bueno aceptarlos y hacer algo al respecto para no repetirlos, que es, sobre todo, importante el tiempo y la calidad que le brindamos a quienes queremos.

Mis dos hijos estuvieron conmigo en todo momento, incluso en ese llanto histérico en el momento que me di cuenta que ya era tarde, que todos se iban para cuando nosotros llegábamos. T. habrá percibido la tristeza seguramente pero aun es realmente pequeño; me dio pena por momentos R. que lloraba y repetía “me da pena mi abuelo”, “no quiero ver mal a mi mamá”.

Pero así es la vida, yo siempre odié percibir las cosas que a toda costa el mundo adulto, por protegerme lo entiendo, insistía en ocultarme. No quiero eso para ellos, forma y formará siempre parte de sus vidas y con eso tendrán que lidiar tarde o temprano.

Por la mañana y como introducción para explicarle a mi hija qué había pasado, le comenté que debía faltar a patín, algo que adora hacer; pero después me sentí tan mal que no me pareció justo que se perdiera de algo que le hace bien porque yo no estaba de humor. Abatidísima la llevé igual, me quedé durante toda la clase viendo cuánto lo disfrutaba y finalmente me sentí mucho mejor.

Por todo esto, hoy dí con esta imagen, con este texto que me pareció fundamental recordarlo. Lo mantendré a la vista para no olvidarlo.

Paula Lago

Docente de Lengua y Literatura, futura counselor y librera (si Dios quiere)
Coleccionista de todo tipo de papelería, libros y cartas de tarot. Amo la fotografía y viajar por pueblitos del interior.

5 Comments

  1. Lore,Dialo! muchas gracias por el aliento! de a poquito uno se va asentando y tomándolo con más calma.
    Dialo, eso que me contás de tu abuelo, Dios mio! da para una escena de película!!!!!

  2. Vos tampoco tenes culpa, y también hay que aprender eso. Y cuando la hay, hay que aprender a perdonarnos.
    Me parece genial que la hayas llevado a patín!!! Cuando mi nono murió, yo no lo conocí (mi vieja estaba embarazada de mi), antes de morir le dijo a mi viejo (su hijo): “e pur si muove” ese viejo dicho de Galileo. Y mi viejo entendió, que aún estando pasando lo que estaba pasando, el mundo sigue andando.
    Fuerzaaa!!!

  3. Hola Paula!! ya por mail privado charlamos un rato del tema y quería dejarte ahora después que leí tu comentario es que sos una gran persona y mamá, que haces muy bien en charlar con tus hijos y decirles siempre la verdad esa es la forma que yo también creo que es la correcta y mejor. Fuerzas y a seguir caminando.
    Hermoso lo que encontraste me gustó mucho y gracias por compartirlo con nosotros.
    Un fuerte abrazo. Lorena.

  4. Hola Paula… soy Paula del grupo yahoo de escuela en casa… hace tiempo me suscribí para recibir los mjes del blog en mi correo pero no los recibo… quería agradecerte el que compartas tus experiencias y tu días como mamá..y tus sentimeintos sobre todo. Es muy valiente de tu parte dejarle la verdad a tus hijos, es el mejor reglao que le puede hacer un padre a un hijo. Mostrarles que uno es humano, que nadie es igual a nadie y que todo o casi todo tiene remedio. Y tmbn quería decirte que no es que llegaste tarde a una reunión de trabajo.. llegaste tarde quizás al lugar que nunca hubieras querido llegar, si?…
    Te mando un fuerte abrazo!
    Paula

    • Muchas gracias Paula tanto por tomarte el tiempo de comentar como por tus palabras! En cuanto a recibir los mensajes del blog fijate si ahora que agregué la posibilidad de suscribirse te llegan, si no es así avisame porque evidentemente algo debe andar mal. Te mando un abrazote enorme.

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